Archivo mensual: diciembre 2007

… Just Married! (blanca y radiante Jani)

        Cuatro días perdidos, absurdamente, peregrinando por todas las tiendas de rigor, y por alguna más, buscando un vestido más que decente para la boda de Jani y Kanji, y es que ésta no es una boda cualquiera, así que tampoco se puede ir con un vestido cualquiera. Descarto Zara y H&M incluso antes de empezar la búsqueda, me niego a parecer clonada con la mitad de las invitadas: no way. Paso de TopShop porque es como H&M pero más caro, y si pago 80€ por un vestido quiero, como poco, que lleve un forrito para no pelarme de frío… que es Diciembre y no está la cosa como para ir con vestiditos de gasa mínimos, exponiéndose a temperaturas también mínimas.

        Lo intento con las tiendas de barrio donde insultan mi inteligencia y alguna que otra cosa más asegurándome que una americana que combina dos tipos de tejano, con tela de lunares, pedrería en los puños, camelia en la solapa y tul negro por encima es: …lo último! Esto es muy fashion, eh! Calibro en cuestión de segundos si decirle lo que de verdad estoy pensando. Nada, como siempre, me callo. Rebusco en tiendas de segunda mano de las que huelen a rancio y a viejo, donde venden vestidos requetequete usados por el mismo precio que uno nuevo, porque sí, porque ellos lo valen; y me arriesgo en tiendas de emergentes donde los jóvenes talentos venden sus creaciones por encima de los 200€: what the f**k!?

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        Para emergente yo y para talento el mío; me planto en Barcelona y el mismo día que compro el tejido (previa pelea con el dependiente que no parece entender que si digo lanería, es que quiero lana, no seda salvaje tornasolada, por mucho que a él le parezca mejor para una boda) vuelvo a casa y finiquito el patrón en menos de cuatro horas. Cinco días más me lleva montar el prototipo y acabar el vestido; yo soy la primera sorprendida con el resultado. Rezo a todos los santos para que no se desintegre en medio de la boda.

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En nuestro vuelo (otro a horas intempestivas) compartimos avión con, al menos, cuarenta personas vestidas con túnicas y pañuelos en la cabeza, calzando babuchas y llevando, colgadas del cuello, cantimploras (no, éste seguro que no es el nombre exacto) doradas con inscripciones en árabe. Tras la estupefacción inicial deducimos que todos viven en Bilbao y que deben venir de la Meca, con escala en Barcelona. En los asientos de al lado nuestro, uno de ellos reza balanceando el cuerpo hacia adelante y atrás, una y otra vez, mientras el avión despega. A mí, que ya tengo miedo infundado a volar, no me inspiran mucha confianza estas cosas en pleno vuelo, así que abro el Cuore para enfrascarme en la ardua tarea de descubrir si los mensajes de Tony Parker a una francesita, un tanto guarrilla, desvelan de verdad que Eva Longoria tiene unos cuernos de aquí a Lima. Wap mira la revista, me mira a mí, mira la revista de nuevo:

- Me ayuda a… no pensar… que estoy volando… – me excuso.

- Te ayuda a no pensar.- y lo acompaña con un gestito con la mano que quiere decir “y punto”. Ahora, ante el ferviente devoto rezando al lado de la otra ventanilla me la quita raudo y veloz y se deja absorber también por las fiestas que se montan los Casiraghi.

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         Llegamos a casa de los padres de Jani pero todas las mujeres de la casa parecen estar haciéndose la manicura, así que desayunamos con Fer, un brasileño que ya nos acogió en su casa de la playa hace un par de veranos en Ubatuba. No habla español, no hablamos portugués, pero el café es universal y con paciencia y vocalización no hay nada imposible. Al poco aparece Agata, su mujer, y se apunta también a la primera de muchas más conversaciones surrealistas, que vendrán después, en las que ellos hablan portugués y nosotros castellano entendiéndonos perfectamente como si estuviéramos hablando el mismo idioma: …ainda não falo muito, mais agora comprendo bastante…

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        Paseamos por Donosti; Wap y Kanji se imaginan dentro del agua si ellos también tuvieran ahí sus tablitas de surf, Agata, Jani y yo somos incapaces de comprender como alguien puede meterse en el agua con ese frío. Por la noche cena familiar con todos los desplazados para el acontecimiento del día siguiente: nervios, nervios, nervios…

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        Laura me recoge en el hotel muy temprano, aún de noche, para nuestra particular sesión de chapa y pintura. Jani ya casi está con los rulos puestos y yo aún ni siquiera sé que hacerme en el pelo:

- ¡Lo que sea, pero que me entre la pamelaaaa! - suplico.

        Me maquillan y tardo un ratito en acostumbrarme a esa sobreproducción. Salgo de la peluquería y creo que la gente me mira por la calle porque voy demasiado pintada; por un momento se me ha olvidado que soy una forastera que se pasea, a las 11 de la mañana, con pamela por un pueblo de apenas 7.000 habitantes donde todos se conocen. Me entra la risa, sola, por la calle. Con pamela y con risa, pues claro la gente aún mira más.

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Llego a casa de Jani media hora antes de la boda, con Wap sin vestir y yo de los nervios; estuvo durmiendo hasta más tarde y le salió una crestita en la coronilla incapaz de arreglar. La Mama de Jani le había planchado la ropa mientras yo había cosido arreglillos en los vestidos de las niñas que llevarían los anillos. Wap se viste mientras le hacen fotos a Jani y su Papa la tapa porque dice que no se puede ver a la novia. Al final sale, guapa, guapísima como es ella, blanca y radiante, como en la letra de una canción antigua, y con una sonrisa que no le cabe en la cara. Entonces lo entiendo todo, más si cabe; si yo fuera Kanji, también me habría casado con ella. Me entran ganas de abrazarla y estoy a punto de que se me salte una lagrimita (o dos), pero no podemos, ni una cosa ni la otra: las dos llevamos demasiado maquillaje y es un poco pronto para estropearlo.

La misa, en castellano, euskera y portugués, acaba convirtiéndose en un heróico acto de represión por parte de todos, represión bastante fallida, cabe también decir: llorera desde el principio al fin, del Papa, la Mama, la Abuela, la novia, el novio, Laura, amigos varios, y yo, por supuesto, que no iba a ser menos. Acompañada de dos chicarrones de sensibilidad dudosa, más duros que el Alcoyano, que no soltaron ni un suspiro en toda la ceremonia, yo no podía evitar soltar una lagrimita cada vez que los novios se miraban; es el efecto rebote de algunos años de represión emocional, últimamente soy capaz de emocionarme incluso con el anuncio del Almendro volviendo a casa por Navidad…

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        En fin, que tras la tormenta llega la calma y en este caso venía en forma de cóctel, marisco, carne, pescado, tarta, helado y todas esas cosas que te van haciendo arrepentirte de llevar un vestido apretado. Comimos de todo y más, y bebimos de más y todo. La Mama me llamó a las siete de la tarde desde tierras castellanas para ver qué tal iba la boda: …mal hecho, Mama, mal hecho, tras cinco horas comiendo y bebiendo no estoy como para tener una conversación trascendental… Y todo esto con el Ilarié de Xuxa sonando de fondo, porque sí, a todos nos hacen ilusión los momentos de regresión.

       Y es entre regresión y regresión que descubro mi necesidad vital de convertir a la Mama de Jani en mi nueva ídola a venerar a partir de ya: ¿quién si no es capaz de mezclar Prada, Marni y Jil Sander en un mismo look? Yo no, desde luego …my God: ¡i-de-al! Y cuando los peep-toe de Sander, morados, de terciopelo, perfectos, le hacen un poco de daño (que estas cosas pasan, valgan lo que valgan los zapatos) se los cambia por unas bailarinas Miu Miu que le quedan igual de bien o mejor: Too much!

Cuando me despierto esta mañana me doy cuenta de que, a parte de los novios del pastel (¡sin presión! ¡sin presión! le gritaban Jani y Kanji a Wap mientras él huía despavorido colina abajo, cuando vio que nos plantaban los muñequitos en la mesa) me traigo de Euskadi una voz cazallera, de tanto trajín, que ni Sabina y Paulina Rubio afónicos y juntos. Pero me gusta. Como a Phoebe de Friends en aquel capítulo que se acatarra y le sale una voz tan grave, pero tan molona que para conservarla quiere seguir resfriada a toda costa. Ahora hablo alto y mucho, para que me dure un par de días más; y canto Back to Black de Amy Winehouse más emocionada que nunca, porque hoy todos mis gallos me dan un aire de artista atormentada que no tiene precio (de normal suelo sonar, más bien, como un gato siendo arrollado por un tráiler…).

Vamos al aeropuerto esta mañana con los recién casados y los despedimos en el control de seguridad cuando van a coger su vuelo de camino a Amsterdam. Nos hemos liado con el café y la charla y llegan un poco tarde al embarque. Nosotros aún tenemos que facturar y ya en la cola, nos llega por megafonía un llamamiento desesperado: Se ruega a los pasajeros del vuelo JKK8972 con destino Amsterdan: Jani, Kanji, Fer y Agata hagan el favor de dirigirse INMEDIATAMENTE a la puerta de embarque…

Ya casi a medio día nos vamos nosotros también de Euskadi; de ése del Txakolí y la buena comida, siempre verde y siempre montañoso,  de ése de tiempo frío y gente cálida.

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… Merry, Merry Merry, (spiced) Xmas

          Todo es posible en Navidad… hasta que las Spice Girls compren en Tesco (el Carrefour británico).

          Por supuesto: Feliz Navidad a todos!!     

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…el día que los suecos me devolvieron la Navidad

 

        Normalmente, cuando conduzco, conduzco y punto, no suelo ir mirando a los lados porque soy de atención ligeramente distraída y el resultado podría ser si más no, catatónico. Pero el otro día, no sé que me paso; cuando me quise dar cuenta ya había girado el cuello por completo, casi a modo de resorte, para ver qué se estaba cociendo al otro lado de la acera… y rocé el nirvana al descubrir que no era otra cosa que una tienda H&M!

        Freno en seco a punto de darle un besito al coche de delante que se deleita insultándome en cuanto oye mi frenazo. Me da igual, ni lo oigo ya; no puedo creer que se hayan acabado de verdad los sábados de extenuante procesión al centro de la ciudad, no puedo creer que me hayan puesto un H&M debajo de casa de Wap!  Meto primera de nuevo y me alejo de la escena del crimen con una sonrisa que no me cabe en la cara: hoy puede ser un gran día.

        Últimamente le doy muchas vueltas a la idea de que en otra vida necesito ser sueca, de verdad, si es que lo tienen todo! A mí me dicen: Suecia, y en seguida pienso: H&M y poco después Ikea y ya está, yo no necesito más. Pero no soy yo sola, eh, a Wap le pasa igual, aunque él sólo piensa en Ikea, a la otra ni entra; no está muy seguro de si realmente es una tienda o algún tipo de deficiencia neuropsicótica degenerativa que padecemos mis amigas y yo, así que, por si acaso, se queda fuera.

         El pobre cree que se me pasará con la edad, pero nada más lejos de la realidad…el otro día mi abuela vio por casualidad la última camiseta que me compré en el hache (hache es a H&M lo que corte es a El Corte Inglés). Lo dicho, que la vio mi abuela y bueno, encantarle es poco, me sometió al quinto grado: dónde, cuándo, cuánto y, sobretodo, cómo llegar hasta allí. Y qué gracia me hizo tener una abuela moderna, hasta que me ocurrió lo mismo con la otra (que aún es mayor que la primera), entonces creí sentir un espasmo y empecé a plantearme si no me habría equivocado yo de camiseta…

            Pero que no es de H&M de lo que quería hablar yo, hoy no (es que me sale sin darme cuenta), que toda esta apología a favor del diseño sueco viene por los de Ikea! Y es que mis padres, en una pulsión de muerte que roza lo kamikaze se fueron a pasar el sábado por la tarde a una de estas tiendas y cuando llegaron a casa, como otras tantas veces, ni rastro de lo que habían ido a buscar.

        Pero de pronto, oigo a la Mama que grita: Pepeeeee! (bueno, el Papa no se llama Pepe) Saca el árboool! (de Navidad, se entiende). Aunque yo no entiendo nada, y la Mama cuando me ve, se da cuenta y me lo explica todo: ¡Que este año ponemos el árbol!

        Entre la nueva tienda de H&M y el árbol recuperado, estoy que no quepo en mí de la emoción; hacía tanto que no lo sacábamos que creo que se me debe haber olvidado hasta cómo se colgaban las bolas. Total, que le pregunto a la Mama a qué se debe este renaciente espíritu navideño y me contesta emocionadísima: Pues que he comprado una caja de adornos la mar de monos por cuatro euros en Ikea, y este año ponemos el árbol como que me llamo Toñi! (y no, la Mama tampoco se llama Toñi).

        Comparto su alegría y en diez minutos estamos montando el árbol. ¿Quién no tiene espíritu navideño por cuatro euros? Si es que, de verdad, el que no tiene Navidades es porque no quiere…

        Ni el sorteo del Gordo, ni el turrón que vuelve a casa por Navidad, ni las muñecas de Famosa dirigiéndose al portal lo podrían haber logrado; sólo podían haber sido ellos: Gracias Dios, por crear a los suecos! Este año he vuelto a tener Navidad!

 

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…1, X, 2 (mmm…así, así…)

        Desde que descubrimos el chasco de Bic jugando a predecir el futuro con la quiniela en casa ya no confiamos en él igual para que nos salve de una, aparentemente, inevitable vida de duro trabajo y esclavismo postmoderno. Y como él ve que desconfiamos, con razón, me anima para que haga una quiniela con él, y así demostrar que no es tan malo como parece (comparado conmigo, debe ser). Y yo me animo a ayudarle, así que hacemos una cada uno.

        Yo de fútbol no tengo ni idea; ni sé ni me interesa saber, así que cuando leo los equipo que aparecen en el boleto y me doy cuenta de que no conozco ni a la mitad deduzco que yo tampoco seré la solución a mis problemas. Aún así, soy consciente de que hay cosas que deben hacerse con calma, conocimiento de causa, y premeditación. Y es así como las hago:

- ¿Hércules-Ejido? Pero qué me estás contando… Hércules el de los griegos ¿no? Y en el Ejido…mmm… ¿ahí no tienen muchas naranjas?… o algo así, que una vez lo vi en la tele, que tenían algunos percances entre residentes y visitantes, y no hablo de fútbol, precisamente…

Bic con cara de poema.

- Va, va, dime, ¿qué tal el Hércules éste?

- Mmm…así así…

- ¿Y el Ejido? ¿Mejor?

- Mmm… así así también…

- No me estás ayudando mucho… Bah, empate. Si están los dos “así, así” eso es empate… - a salomónica no me gana nadie.- Sigamos, Las Palmas- Cádiz…

- Bueno, de estos dos…

- Nada, nada, de estos dos: Cádiz…

- No ganan nunca, eh…

- ¡¿Y te crees que no lo sé?! Pero me tira la tierra, ¿qué quieres que le haga? y a tí también debería, ¡¡desvergonzado!!     

Cuando acabamos con nuestros respectivos boletos acordamos repartirnos a medias los miles de millones que nos van a tocar, y yo me aseguro muy mucho de que iremos a medias acierte quien acierte, porque, todo sea dicho, confío en él bastante más que en mí.

Acabamos el fin de semana con un boyante 6-10 (a mi favor) y 2,98€ a repartir entre los dos.

Yeah, yeah!! Esto está tirado…

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…lloreras, panic! y pantallas en blanco

Cuantas más cosas tengo por hacer, más lenta voy, cuanto más me repito que necesito los artículos* para mañana más pánico le tengo a la pantalla en blanco. Y cuando por fin parece que empiezo a escribir algo, de pronto me acuerdo de que tengo que empezar la nueva colección para ya…y me bloqueo, me bloqueoooo…

Además, me acabo de dar cuenta de que sigo sin vestido para la boda: don’t panic! Hablo de la de Jani, no de la mía. Ella, que me precede en todo lo que se debe hacer en esta vida para ser una persona hecha y derecha, se casa el 29 de este mes. Y sigo sin vestido. Y quedan 16 días. Panic! ahora sí. Acabo de acordarme de que, además, yo tenía que escribir algo que leer durante el banquete aunque, bien mirado, sea lo que sea lo que escriba, se resumirá en:

- Qué tiempos aquéllos en que….buaaaah.- llorera+mirada a Jani.

(Jani): llorera incluso antes de que me dé tiempo a abrir la boca. Fijo.

Hasta el momento y las fotos de la llorera, aquí dejo una muestrecita de las cosas en las que me precede…


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…señales divinas (Vincent Gallo vs. Ali G)

Justo el día que decido volverme indie, me encuentro con Vincent Gallo (el colmo de lo indie; qué digo, el indie hecho hombre) en la puerta del gym y rápidamente lo interpreto como una señal divina de que, al fin, he elegido el buen camino.

Pero hoy, al volver, Ali G ha sustituido a Gallo en la sala de máquinas…y claro, una ya no sabe que pensar con esto de las señales divinas.

Con cadena (ydiosquécadena) de oro, y sin quitarse el gorrito de lana ni el paso de perdonavidas se puso delante del espejo a hacer pesitas, bueno pesazas, que mientras él corría el riesgo de que le petara la carótida, por la presión, ahí mismo, levantando 24 kgs con cada brazo (que son 48kg, que es lo que peso yo, Dios…) le veía mirarme de reojillo por el espejo las mancuernas (habráse visto semejante nombre…) de 2kgs que yo estaba levantando:

…y bueno, ¿qué quieres? Si yo no he venido a convertirme en un Madelman, que lo único que quiero es quemar el par de Ferrero Rocher que me he comido hoy…

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…aires de cambio (que me vuelvo indie!)

       (*)

        Hablo con Jani mientras preparo la mochila para irme al gym y le enseño mis últimos descubrimientos musicales del momento:

- ¡¿No te encantaaaan?! …nanana ramalamadingdooooong…- no me sé la letra, así que me invento la mitad.

- Pues que quieres que te diga, que a mí me gusta más Bryan Adams…

- Pues no me digas más… - le digo.- creo que me voy a volver indie.

- ¿Eing?

- Sí, me apetece ser medio punki, ya sabes, teñirme el pelo de rubio platino, tirando a blanco y pintarme los labios rojos… ser punki**…

- … – sé que se calla para medir sus palabras.- ¿y tatuajes? ¿también te harás alguno?

- ¡Qué dices! Si esto se me va a pasar en seguida… .- meto mis zapatillas en la bolsa, a la vez que me doy cuenta de que ya hace siete años que las compré (ya no tengo edad de que el pie me crezca, y del deporte precisamente no se me desgastan mucho). Siete años, son mucho años. - Dios… necesito un cambio…    

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         * Sí, el vídeo es de Jem y los Hologramas! Ni Heidi, ni Marco, a mí los dibujos que me gustaban eran éstos. Yo quería ser Jem, claro. Ni me acordaba de esta serie hasta que, buscando esta canción encontré este montaje y casi me da un soponcio del flashback! Lo dicho… nanana ramalamadingdooooong!!

         ** No confundir punki con punk.

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…que no decaiga! (mañana de disección)

         Se acabó la colección. Ahora mismo todos mis dibujitos andan dando vueltas por el mundo para volver ya materializados en las prendas que siempre pensé. O en algo que se le parezca. O quizás en algo que no. Nunca se sabe. Cruzaremos los dedos para que cualquier coincidencia no sea pura casualidad.

        Dos días en Madrid, como premio, descanso y puente: 3 en 1. Una que es apañá. Y mientras preparo el viaje me siento medio Paris Hilton.

- ¿A qué vas a Madrid? ¿Por trabajo? ¿Por vacaciones?

- Nada, a un cumpleaños…

        Sin dormir apenas nos subimos en el avión y el piloto nos informa de que hoy sí es preciso apagar todos los móviles (¿y los demás días?) porque debido a la reducidísima visibilidad (100metros) en Madrid cualquier interferencia mínima puede ser problemática, y que en el caso de no poder darnos pista tendríamos que aterrizar en el aeropuerto más cercano: Valencia (¿!?).

        Sin interferencias ni demás percances aterrizamos donde y cuando toca. La temperatura exterior es de cero grados, informa el piloto de nuevo. Concentro en una mueca todo mi pavor ante semejante inclemencia; echo un vistazo a mis bailarinitas y mi vestidito corto: …que le voy a hacer si yo, nací en el Mediterráneo…

        Esperamos en la puerta de un Corte Inglés a que venga a buscarnos Sebas, al que yo recién conozco y al que Wap reconoce tras doce años de desencuentro. Él es el cumpleañero y, por extensión, el motivo de nuestro viaje. Cuando nos reponemos del jet lag (es lo malo de los vuelos a horas intempestivas) nos enseña un Madrid bien fresquito, nublado y repleto de guiris que, guía en mano, peregrinan de una zona it a la otra. Nosotros no, nos integramos la mar de bien y sólo paseamos, que estresa mucho menos, y con 48h que vamos a pasar aquí, no está la cosa como para ir con prisas; aunque tengo una parada obligatoria en la capital y es una cita con Sunny, que vale mil veces más que el oso y el madroño (juntos!). Resulta que Nakashima también anda de turismo por aquí estos días, así que aprovechamos que en realidad vivimos en pueblos vecinos en Barcelona para tomarnos una Coronita juntos a 600kms de nuestras respectivas casas: momentazo friki donde los haya.

        Y por lo demás, lo normal pa’ un cumple: música, caipirinhas y desconocidos de los que dejan de serlo en un momento. Una actuación improvisada de música en directo, bailes de algunos espontáneos, un chico la mar de majo que me informa de que Wap está muy bueno (gracias cielo, lo sé) y la súplica de que la fiesta no decaiga hasta las 6 que volvamos a coger el vuelo de vuelta, que para dormir dos horas, mejor ya no dormir.       

       Y tan profundamente me duermo en el vuelo que me despierto sobresaltada por el exceso de movimiento pensando que el avión está cayendo en picado o algo así, pero nada más lejos de la realidad, resulta que, a pesar de haberme dado tiempo a pasar al menos cuatro fases REM desde el embarque, sólo estaba despegando. Duermo el resto del vuelo, el resto de la mañana, de la tarde y del día. Que no estoy acostumbrada ya a fiestas y trasnoches y ando medio catatónica.

        Además, hoy tengo entrevista. Llego híperpuntual; debe ser la desesperación por encontrar un trabajo ya, porque en mi estado normal de ser, estás cosas no sucedían o, en caso de suceder, no se repetían jamás dos veces seguidas. En fin, dos horas y media de mi valiosísimo tiempo ocupadas en:

_ hacer psicotécnicos (tres, para ser exactos)

_ un cuestionario con preguntas del estilo: cual es tu mejor recuerdo de la infancia? cual ha sido el momento más triste de tu vida? (no, en serio, no quieres saberlo), y el más alegre? (porqué aquí era incapaz de recordar nada contundente?), a quién admiras y porqué? a quién detestas y porqué?

_ y una entrevista personal aún más incisiva: a qué se dedica tu padre? y tu madre? hermanos? cuántos? a qué se dedica? estado civil? soltera? pero con pareja? y a qué se dedica él? y qué tal va la relación? cuánto lleváis juntos? pero, aún así, dices que vives con tus padres, no? …ajá…

         Dos horas y media.

         – Ahora cuando acabes todo me acompañas que te haremos una foto.

         Me río, hasta que me doy cuenta de que mi interlocutor no.

         - Ah, ¿pero de verdad?

         – Claro – ni una mueca, ni un esbozo de sonrisa, no entiende mi estupefacción.- Para el expediente.

         A punto estoy de preguntarle si quiere que le plante mi huellita en algún sitio o si ya la sacará él mismo del bolígrafo que estuve usando, o igual me da un palito como los del CSI para dejarle ahí una muestrecita de mi ADN. Me abstengo de preguntar, sonrío para la foto y me voy. En cuanto me subo en el ascensor me siento diseccionada en el sentido más literal de la palabra: absurda, ridícula y patéticamente manipulada. Le hubiera dicho hasta el color de mi ropa interior si me lo hubiera preguntado. Sólo pensaba: no tengo porqué contestar a esto, tengo derecho a no contestar, no influye en mi trabajo. Pero no podía dejar de responder a todo pensando que igual me quedaba sin el puesto por eso.

         Y ahora resulta que existe una base de datos donde se han almacenado para la posteridad el recuerdo más triste de mi vida, el más alegre, y el mejor de mi infancia, la marca de mi coche y los estudios de Wap, la edad de Bic y demás cosas absurdas que por lo visto compiten con mi formación, mis idiomas o mi experiencia laboral.

         En fin, que igual resulta que me llaman; dame diez días, me dijo. 

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…no más velitas de momento, please (free falling)

       Para empezar, las velitas funcionaron. Tanto, que el mismo día de la entrevista ya me estaban llamando para empezar al día siguiente. Y yo, que nunca me creo mi suerte, esta vez tampoco me puedo creer que me hayan dado un puesto de Responsable de Producciones de Moda (me remito al anuncio), ni que haya tenido la suerte de encontrar, tan rápido, algo relacionado con la moda, el estilismo y la comunicación, todo en uno.

       Esa misma noche ceno con George y unos amigos suyos que me prestan un Pantonario para poder elegir los colores de mi colección como Dios manda: después de cenar, a eso de las once de la noche en una cafetería, con retales, dibujos y colores desperdigados a nuestro alrededor. Pero nos recogemos pronto (que diría mi abuela): …porque mañana empiezo en mi nuevo puesto de Responsable de Prod…(blablabla) .- les informo.

- Woow… ¡tiene buena pinta! ¿Y qué harás?

- Exactamente no lo sé, pero algo de estilismo, algo de comunicación y esas cosas…

        Cuando me suena el despertador a las 7 al día siguiente me quiero morir, y es que he perdido un poco la costumbre. Hago uso del transporte público (yu-ju!) porque no me queda otra, y me compro una tarjetita de diez viajes como mujer previsora y trabajadora que ya soy. El trabajo dignifica, me repito a modo de mantra mientras me pelo de frío esperando el dichoso tren que no llega: patitiesa y muerta de sueña, pero digna al fin, o más.

        En la oficina llego de las primeras y hasta casi dos horas después no aparece la mayoría de la gente: esto es horario flexible y lo demás son tonterías, pienso.

- Pueden llegar un poco más tarde porque ayer acabaron a las dos de la madrugada.- me informan.- Como no te puedes ir hasta que acabas…

       ¿Oí dos? ¿Oí madrugada? No, mi concepto de flexible queda lejos de esto.

        Durante mi proceso de formación me pego cual siamesa a una de mis nuevas compañeras para absorber, por ósmosis si es posible, en qué consiste exactamente mi tarea. Y lo resumiré en una sola palabra, porque sí, porque un puesto con un nombre tan largo, curiosamente, puede resumir todas sus tareas en una: Excel.

- Aquí pones el código, aquí el nombre del producto, aquí color, talla, stock, precio con iva, sin iva, el descuento, el margen, las medidas, el peso… Sin faltas de ortografía, sin un sólo número mal, sin que se te olvide nada…

       Mi cara a cuadros me delata.

- No te preocupes ¡eh! Que esto es facilísimo, en tres días te lo sabrás de memoria, es todo mecánico, lo puede hacer cualquiera, no necesitas haber estudiado nada de nada…

      ¿Y la moda? ¿Y el estilismo? ¿Y la comunicación? ¿Soy una desagradecida o una desgraciada?

- Y ahora viene la parte donde escribimos…

        ¡Ya decía yo! Si me habían dicho que qué bueno que me gustara escribir, porque aquí lo haría todo el día…

- Maleta semirígida. Perfecta como equipaje de mano. Cierre frontal con pestaña a presión… Y así, escribes todo lo que ves…

      ¿Y la moda? ¿Y el estilismo? ¿Y la comunicación? Empiezo a decantarme hacia desgraciada…

        En el tren de vuelta a casa, lo medito todo en silencio. Visualizo mentalmente el anuncio que yo vi, y trato de encontrar la correspondencia con el trabajo en cuestión. Cabe decir que no la encuentro. Pienso, desespero, racionalizo y lloro cuando veo que no puedo; racionalizarlo, quiero decir. Apenas duermo, y cuando suena el despertador a las 7 de nuevo, curiosamente, ya no me siento tan digna como el día anterior.

        Llego de nuevo a la oficina la primera, enciendo el ordenador, abro el Excel y contemplo desesperanzada las hojas con los miles de datos que se supone debo teclear, sin el más mínimo error, so pena de muerte. Dos horas después llega el resto.

- Es que ayer acabamos a las once de la noche…

       Para cuando mi contrato está listo, tengo las cosas bastante claras, y pido que, ya puestos, le adjunten una cartita de renuncia voluntaria, porque no me pienso quedar. Firmo ambas cosas a la vez y me voy de allí mucho más ligera de lo que había llegado. En el tren de camino a casa le echo un vistazo al contrato y reparo en que mi categoría profesional en cuestión era Auxiliar Administrativa y me pregunto qué fue de aquel Responsable de Producciones de Moda que tan bien sonaba.

       Para eso igual me podría haber quedado con cualquier otra de las, siempre brillantes y múltiples opciones, que se me presentaron antes…

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