Nak me mandó un Meme hace tres millones de siglos (o eso me parece a mí) y aunque apenas he tenido tiempo para escribir por aquí, esta tarde, entre perchar y alarmar me he decidido a pensar esas cinco canciones que podrían incluirse entre mis favoritas. Podrían ser cinco mil, más bien, porque seguro que en cuanto cuelgue el post me vendrán a la cabeza todas aquellas que ahora no recuerdo, pero bueno, aquí están esas canciones que, con los años siguen siendo capaces de provocarme todo tipo de sensaciones. Sí, son más bien tristes y/o melancólicas, pero es que a mí es lo que más me inspira, y qué le vamos a hacer si me encanta el drama…
… Sinnerman, Nina Simone: de pequeña, el Papa siempre me decía que tenía que escucharla, que era la mejor. El Papa es un trozo de pan, pero desde luego no es la persona más comunicativa que conozco, aún así, sé que guarda mucho y muy bueno ahí dentro, por eso cuando me dice algo me agarro a ello y ya no suelto.
… Certe cose si fanno, Mina: aún recuerdo la cara de mi profesora de italiano cuando me preguntó si conocía o me gustaba especialmente algún cantante italiano. Ni Eros Ramazzotti, ni Tiziano Ferro, ni Laura Pausini. Yo mencioné a Mina.
… Ain’t no sunshine when she’s gone, Bill Withers: me gustan las canciones que me hacen recordar. Ésta me recuerda que hay gente que al irse, se lleva un rayito de tu sol y eso es algo que no quiero que se me olvide.
… Run, Lighthouse Family: para los días ésos en que te entran unas ganas inexplicables de salir corriendo.
… My guitar lies bleeding in my arms, Bon Jovi: para mí el These Days fue su último buen disco. Ni Crash, ni Bounce ni pepinillos en vinagre. Y canciones como ésta, la última de la cara B de la cinta (cinta!!) que es la que ya no llega a escuchar nadie, porque antes le das la vuelta otra vez, son las que me gustan a mí.