Archivo mensual: mayo 2007

…sesiones after-hours

Son las 20:30…llevo desde las 06:30 fuera de casa…y desde las 08:30 rodando en una discoteca a oscuras, imaginando que no es ¿miércoles? por la mañana. A Íñigo le gusta el bailarín (normal) y nos pasamos la mañana averiguando si será gay o no: a veces no lo parece nada, y otras veces lo parece demasiado. María se pelea con una bailarina porque odia tanto la chaqueta (ideal) que le hemos colocado que sólo por quitársela dice que se encuentra mal cuando la lleva puesta… Qué extraño este encuentro matutino con el panorama nocturno actual: ¿en qué momento (que yo me perdí) las gogós dejaron de bailar y empezaron a posar, cual tops de los 90 al ritmo del bass? En fin, que a estas horas ya no puedo con mi alma, así que me voy a ver a Wap, que me quita todos los males…

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…il cuore ha sempre ragione

        …Osservate con quanta previdenza la natura, madre del genere umano, ebbe cura di spargere ovunque un pizzico de follia. Infuso nell’uomo più passione che ragione perché fosse tutto meno triste. Se i mortali si guardassero da qualsiasi rapporto con la saggezza, la vecchiaia neppure ci sarebbe. La vita umana non è altro che un gioco della follia. Il cuore ha sempre ragione…

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…(des)pensando

        Odio los finales de curso. Pero no los finales cualquiera, sino los que, como éste representan un final definitivo; porque a la vez suponen un principio y no hay nada peor que no saber por dónde empezar…

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        Aunque mi verdadero problema es no saber parar de pensar y darle mil vueltas a lo que hago, lo que haré, lo que hice y lo que dejé de hacer…tengo que empezar a despensar (término recientemente acuñado por María). Estoy tan mal acostumbrada que en lo que ha durado mi ducha esta tarde (que aunque algunos se empeñen en decir que es una eternidad, mienten como bellacos) me ha dado tiempo de: tener una crisis de ansiedad, desactivarla (en esto también tengo un máster) y prohibirme rotundamente volver a tener otra. Never ever: porque es absurdo que me agobie el hecho de tener donde elegir (cuando en realidad esto es un lujo), porque es absurdo que me pierda la tempura que mi madre hizo para cenar porque tengo algo que parece una pelota en la boca del estómago. Porque no tengo que tomar hoy la decisión que rija el resto de mi vida.

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…si hace falta, miente

Come see me at the moon tonight / ‘cause the earth is just to real…

…and dance with me in your dreams / almost weightless on the moon… (Sphinix)

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        Peor que dormir sola (o mal acompañada) es acostarse bien acompañada y despertarse más sola que la una: para un día al año que hay olitas… Wap lleva desde las 8 (y ya deben ser casi las 9) mirando la previsión de olas y relamiéndose (no lo veo, pero lo sé); de vez en cuando viene y me dice cosas que ni oigo porque estoy demasiado dormida. Me hubiera gustado levantarme con él e intentar aprovechar el día, pero no he hecho ni el amago: el vino de anoche me lo ha impedido hasta bien pasadas las once… Y daba igual levantarme a las once, que a las siete, que a las dos…si total, aquí estoy, intentando sacarme de encima los últimos trabajitos del máster con bastante poco éxito; no de calidad sino de cantidad, que no he terminado ni uno, vamos…

        Y qué cena la de anoche, compartiendo restaurante con un grupo de mujeres cuyas edades oscilaba entre los 40 y los 60 años y entre las cuales sólo se hallaba un hombre que se sentenció a sí mismo como feo: – Sí, soy feo, lo reconozco… Y, pobre, él que se esperaba un: – ¡No, hombre, no! y todo lo que recibió fue un: – Está bien reconocerlo – generalizado. Chasco. Al poco llega otro hombre y se revoluciona la mesa (quizás porque éste aún tenía algo de pelo en la cabeza) pero se sienta en una esquinita porque venía en plan acoplado y no conocía a nadie. Entre risas, chistes y gritos, el acoplado come tortilla, con la cabeza baja y sin pronunciar palabra. Me dan ganas de decirle que se siente con nosotros, que ya le damos conversación; de hecho Wap está tan pendiente de la otra mesa, que prácticamente somos parte del grupo. Al fin alguien se debe dar cuenta de su apocamiento porque de pronto oígo alto y claro que alguien le pregunta cuánto hace que no echa un clavito (sí, así se integra a alguien en una conversación). Él ha estado a punto de atragantarse con la tortilla pero lo disimula bien e, intentando parecer moderno, se ríe, y le devuelve la pregunta sin contestar. – Tres días.- concluye ella, matadora.- Hace tres días. Sonríe, se apoya sobre la mesa, enseñando escote; ella es la única de la mesa que le corresponde en edad y que, por lo visto, tiene prisa por no irse sola a casa. – Pues yo hace un mes.- afirma él, la mar de digno. Ella (y media mesa) se ríe: – ¡Un mes! Jajaja…        

¡Miente, hombre de Dios, si hace falta miente!

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…va, me atrevo

        Después de oír a Humbert durante dos semanas diciendo: ¡dejá el chou! a diestro y siniestro, va y se le une Wap con su: ¡ponte jaiper! y yo, que no entiendo nada de nada… Y es que Wap siempre me hace partícipe de este tipo de bromas que tienen él y sus amigos, pero se le olvida explicarme de donde vienen… Al fin anoche me muestra el vídeo y ya lo entiendo un poco mejor (que no del todo: sigo sin saber que quiere decir jaiper…) 

        Serán las ganas de verano que hacen que la canción me haga bastante gracia…y, le hago caso al chico este y me atrevo, salgo del closet: me gusta esta canción. Cómo resistirse a frases como: …tu viniste amazónica, como Brasil… que esto es poesía de vanguardia en estado puro. Además, me ha encantado el batallón de Barbies platinas y la camiseta de Yamamoto del prota: Product Placement del bueno…

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…hoy ni te has peinado

        Empiezo el fin de semana un día antes y duermo todo lo que puedo; cómo se nota que he perdido la costumbre, a las 11:30 ya no puedo seguir en la cama y aprovecho para ir al gym, que para algo lo pago.

        Justo después de comer consigo acabar el artículo del mes que viene dentro del plazo y, es que este mes, he ido un poco justa de tiempo… Y al final hasta consigo cuadrar un encuentro con Teksait para hacer un cofi; que parece que tengamos los dos la agenda de un ministro: no nos vemos desde el año pasado. Nada más verme empieza a soltar esas retahílas de perlas que sólo él es capaz de soltar: – ¡¿Pero qué haces con las uñas rojas?!- y lo grita de verdad. Me río. – ¿Te gustan mis zapatos?- le pico. – Pues no, son horribles…- y es que a sincero no le gana nadie. Nos sentamos en una terraza: – Te voy a hacer una foto con el móvil, para cuando me llames – prueba, me planta el móvil en la cara y dispara.- Mmm… joder…es que hoy ni te has peinado…    Es con comentarios como éste que me queda claro porqué no nos vemos más a menudo. En fin, qué hard

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…Sssh, no montes un número

         A María; a su santa paciencia, y a la mía…

        Normalmente, las noche en casa de Wap siempre parecen más largas; debe ser la compañía, o la cama más grande que la mía lo que hacen que las horas de sueño cundan más que en mi casa; menos esta noche. Tras desistir con el trabajo que tenía que entregar hoy (y es que, Wonderwoman, aún no soy) no conseguí dormirme hasta las dos y a medianoche me despierto de un salto creyendo que me he dormido. Miro mi móvil, son las 4, pero estoy tan segura de que me he dormido que me levanto buscando una segunda opinión, fuera aún es de noche, muy de noche, así que las siete de la mañana aún no pueden ser. Me he dormido; me he dormido y anoche no entregué el trabajo…es todo lo que puedo pensar. Recorro la habitación a oscuras y llego a la otra mesita, agarro el despertador: las 4. Vuelvo, recelosa, a la cama y me aseguro de que tengo la alarma del móvil a las 7. No entregué el trabajo, pienso de nuevo, y me duermo.

En la sesión de hoy nos tocó un artista, de éstos que pretenden hacer un shopping dentro del que tú ya has hecho y que se pasan media hora diciéndole a la modelo como colocarse: levanta la barbilla, separa los labios, mira al flash, gira el cuerpo, pero con la cabeza hacia a mí, esconde un brazo, levanta la pierna, saca culo y mete barriga (¿qué barriga?)… Por un momento pienso que también va a pedirle que salte a la pata coja, o que haga un número de acrobacia con la otra modelo al más puro estilo Cirque du Soleil…pero no, al final sólo les pide que posen en una actitud dudosamente lésbica que sólo sirve para su deleite personal, porque para lo que queríamos vender, está claro que no…

Entre planchazo y planchazo María me cuenta que la de la revista del martes, que dictó (sí, a lo dictador) los estilismos de la sesión con un recato y decoro nunca vistos con anterioridad, acababa de llamar haciendo algunas objeciones, y yo me pregunto: ¿respecto a qué? ¿a sus propios conjunts? Me indigno…me indigno infinitamente, porque todo esto se basa en reconfortarse uno desacreditando a otro. Así que replico cuatro cosas y levanto la voz: -Sssh, están todos fuera.-me dice María.- No montes un número… (y va bien encaminada, porque a punto estaba). No montes un número es lo último que oigo cuando salgo de nuestro zulocamerinocuartodelaplancha en busca de los alfileres y me doy de morros con el fotógrafo (artista) que se ha subido a unos de nuestros zapatos con plataforma y strass, se ha puesto unas gafas de sol fucsia y una peluca blanca destinada a las modelos. No montes un número, es en lo único en lo que puedo pensar…

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