…energúmenos underground

A media mañana me llama Reich, indignada entre pazos y rías, y me cuenta que acaba de salir de la entrevista que tenía hoy en una importante empresa de diseño y que además de explicarle sus funciones y aclararle que lo más probable es que nunca acabe de trabajar a la hora que toca (merci…) le han comunicado que su sueldo sería algo así como 650€ al mes. Hago un cálculo rápido: 4€ la hora… ¿Y si ya les pagas tú por ir a trabajar que tal? Y me río. Ella grita enfurecida: – ¡Tres años de diseño! ¡Un máster! ¡650€ al mes! Me río por no llorar, vaya panorama…

        2:20 para el siguiente es lo que dice la pantalla del metro cuando llego. Rebusco entre mis compras, miro el móvil, no sé si llegaré a tiempo para el tren, miro la pantalla de nuevo: 2:19 para el siguiente tren. ¿Aún? No puede ser. Me quedo mirando a la pantalla fijamente para descubrir el truco: la cuenta atrás llega hasta 2:00 y empieza de nuevo en 2:35. ¿Esto es para despistar y que no me dé cuenta de que llevo ya diez minutos aquí?

       El vagón da una sacudida y escucho al lado mío: – Joder, hijos de puta Me giro, en todo un despliegue de discreción inusitado en mí, para darme de frente con el lerdo más integral que he visto nunca: de pie, con las piernas separadas y los brazos cruzados en pose porterodedisco¿aquétedoymiedo? se queja por la sacudida del vagón, pero sigue sin agarrarse a nada (porque él debe ser de los del yocontrolo). En la siguiente parada un hombre intenta entrar con un aparatoso panel de cartón enorme y él energúmeno se le planta delante y le grita agitando las manos en su cara: ¿¡Pero dónde va con eso, por Dios!? ¡No cabe, no cabe! El hombre pone cara de espanto porque no le quiere dejar entrar… – Mecagüenlaostia – escupe la frase, literalmente. Llegamos al centro y antes de que se pare el vagón presiona insistente el botón, la puerta no se abre; resopla, iracundo y se va a la otra. – Impaciente…- susurro para mí. Y para una cordura cómplice que contesta detrás mío con el igual de discreto: – Pues sí…

       Con tanta historia ya no sé si llegaré a tiempo al tren así que corro a comprar el billete, espero impaciente detrás de una pareja mientras miro de reojo la pantalla a ver si aún sigue ahí el mío. Muevo las piernas, inquieta, como cuando tienes que ir al baño urgente, pero no es el caso; siempre lo hago cuando tengo prisa, y pego esos saltitos impacientes y apenas imperceptibles que te hacen creer absurdamente que el otro acabará más rápido. Al fin llega mi turno, a tiempo; y en el metro cuadrado que me separa de la otra pareja se cuela, aún no me explico cómo, el energúmeno del metro. Resoplo para que se dé por aludido…no funciona…resoplo más. Acepto que no se quiere dar cuenta y que ya podría darle yo una colleja superlativa, que aunque se le cayera la cara al suelo con ella, seguiría haciéndose el sueco… Así que resoplo de nuevo, ya sola y a punto de perder el tren.

7 comentarios

Archivado bajo Life, Personal, Reflexiones, Viajes

7 Respuestas a “…energúmenos underground

  1. Ufffff!!! Qué estrés!!! Aunque este mes en el cole, también estamos impacientes… pero por que lleguen las vacaciones!!! Y aguantamos algún que otro energúmen@… pero lo bueno es que cuando acaba la jornada escolar… toca comer en playita y tomar el sol hasta que anochece!!!

    Lo de los infrasueldos esos, por llamarlos algo, es una poca vergüenza, y comprendo a tu amiga… Mi consejo: oposita y hazte funcionaria… jejejejeje… Mejor no, diseño es bonito bonito!!! Hay que luchar por lo que uno quiere, seguro que consigue un trabajo en el que le reconozcan su valía… Ánimo😉

    Tú también te dedicas al diseño???😛

  2. Maaadre de Dios…Págame 650 míseros, vergonzantes, tristes euros (no le dará puñetera vergüenza de plantearlo siquiera j****) y para postre aguanta luego al del metro (se que no es una historia lineal, pero perfectamente posible, desgraciadamente😉 )
    Cada vez estoy más convencida de que Un Día de Furia se quedará en comedia light un día de estos…:s
    Besos “enfadosos” con el mundo, me enfado y no respiro un rato, uuffff…

  3. Noemí.. sísí, un estrés total…me cuentas lo de la playita y me da una envidia cochina, quizás entonces oposite yo..que sí, también me dedico al diseño y a demás cosas “fashion”…😛

    Sunshineone… es o no para enfadarse con el mundo? yo anoche, a la hora de la cena aún no me podía creer su poca vergüenza..en fin, espero que ya hayas vuelto a respirar!

    Besitos chicas!

  4. Tantos años lidiando con esas bestias que al llegar a Suiza y encontrar vagones silenciosos (para qué coño los quieren, si los conciertos de metal no superan los 100dB!) quise quedarme para siempre viviendo con Heidi…

  5. Nakashima, el chico este más que ruidoso era porculero, la verdad…algunas cosas las dijo tan bajito que creía que era producto de mi imaginación…pero no!

  6. Leyendo lo del energúmeno me has recordado una cosa que me pasó el otro día. Volvía del conservatorio en metro con dos amigas, y ellas, que habían tenido audición iban muy monas con sus vestiditos y sus taconazos. Una se había apoyado en una pared del vagón, pero la otra de quedó junto a mí, manteniendo el equilibrio. En la primera parada que llegamos el metro frena, pega un pequeño trompicón, y mi amiga casi se mata. Y claro dice:

    – Jooooder!! Si es que ya no saben ni frenar!!

    Y da golpes a la cabina (estabamos en el primer vagón). De repente oigo una puerta, y aparece el conductor:

    – ¿¡Pasa algo!?

    –😳😳 No…

    Y yo, claro, descojonandome…

  7. Jajaja! Pobre tu amiga Nano, compréndela, que las mujeres cuando llevamos tacones somos menos racionales!!😛

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