…¿cómo tú por aquí?

Nada más bajar del tren tuve uno de esos encuentros que te teletransportan a otra época, ipso facto. Yo tenía quince años y ella dieciséis, por aquél entonces ella era guay, y yo, rubia. En un viaje de clase, el que por entonces era su reciente exnovio y yo empezamos una amistad que a día de hoy ya es pura fraternidad, pero cuando ella lo descubrió a la vuelta de nuestra breve escapada se dedicó a hacer todas esas cosas raras de películas teens americanas que nunca crees poder ser reales (pero que lo son): un embarazo ficticio como herramienta de retención, falsas enfermedades terminales para llamar la atención, un ahorasoytuamigaytevengoaveracasa, y luego amenazas de suicidio y demás desvaríos propios de la edad (y de un desviamiento psicótico severo…)

Llover, ha llovido bastante desde entonces y esta mañana cuando nos hemos encontrado en el tren las dos hemos tenido que girar la cabeza un par de veces para cerciorarnos de lo que estábamos viendo. La de cosas que se te pueden agolpar en la cabeza en una décima de segundo: ¿le digo algo? ¿hago como que no la he visto? ¿me hago la enfadada aún? (sobra decir que en su momento la cosa no acabó nada bien). Pues nada de eso, diez años después resultaba absurdo seguir con el enfrentamiento, así que no nos quedó más remedio que actuar como dos personas adultas y coherentes y hacer algo aún más absurdo: mantener un diálogo como si nada. Del tipo:

– ¡Hola, cuánto tiempo! ¿Cómo estás? ¿A trabajar?

– ¿Qué tal? ¡Sí, cuanto tiempo!- (desde que me amenazabas, imagínate) – Sí, a trabajar, ¿qué tal todo? ¿Sigues viviendo allí?

– No, en el pueblo de al lado, con mi novio, me caso el año que viene.- (Ah sí, cierto, mi amigo -su ex- me informó; de eso, y de que se había operado las tetas…mmm…a ver…¡uuf! ¡sí, es verdad!)

        Mucho más reconfortante fue el segundo encuentro de hoy con George y Joseph, besekeños por excelencia; tomándose un café de media hora en una terraza pretenden hacerme creer que están en horario laboral, y yo, corriendo la marathon a las diez de la mañana, intentando beberme un café del Dunkin’ en los semáforos en rojo y sin tiempo apenas para saludarles pretendo hacerles creer otras tantas cosas…

6 comentarios

Archivado bajo Estilismo, Life, Moda, Personal, Reflexiones

6 Respuestas a “…¿cómo tú por aquí?

  1. Juis juis, qué me parto MiLi, más que nada por lo de las tetas “nuevas”…
    Aunque ahora que lo pienso, esa “psicópata” TIENE NOVIO y se CASA el año que viene…😉
    Qué injusta es la vida (por lo de casarse no, pero lo de un novio se echa de menos en ocasiones)😛
    Buahh, habrá mentido (o eso me digo)…

  2. No creo que haya mentido, claro que con lo trolera (vocabulario insti total) que era…será cuestión de ver al novio!! Dios los cría…😉

  3. Uhhh… frus-frussss!!! Menos mal que os enfadásteis y te alejaste de dicha manipuladora… porque psicótica o no, esa tía quería controlar a to quisqui, y eso es lo peor que hay… “Vive y deja vivir”… Esa no llega al altar, y si lo hace, le dura poco el estado civil…😛

  4. Jajaja…ai, Noemí…estoy contigo, es un poco difícil de aguantar, pobre..controlar es lo suyo, sin duda!😛

  5. jani

    te la encontraste?? :S q mal….. nenaaa a ver cuando nos vemos!!
    un besito!

  6. Sísí nena, me la encontré….un papelón el nuestro… a ver si coincidimos, y te cuento! muas!

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