Archivo mensual: julio 2007

…podrías haberlo aparcado peor?!

Como tengo que buscar un trabajo para Septiembre, porque esto de estar parada (en todos los sentidos de la palabra, mira que me muevo poco…) no me acaba de hacer especial ilusión, y parece que Septiembre esté medio lejos, pero no, no queda nada, envíe mi currículum por Infojobs y ayer mismo me llaman por teléfono para hacerme las cuatro preguntas filtro de rigor:

– ¿Pero cuando estabas en Pepita’sUrbanFashion qué hacías exactamente?

– Diseñaba, la parte de plana.

– ¿Diseñabas o estabas de asistente?

– Diseñaba.- ¿qué es exactamente lo que a la gente le crea esa inseguridad en los demás?

Ahora resulta que tengo que recuperar mi book (el que durante mucho tiempo creí perdido) antes de la entrevista, aparte de adecentarlo un poco. Llamo a Ditis, ya que por error el book está en su casa y rezo para que haya bajado de Girona ya. Me contesta al teléfono con voz convaleciente y aunque al principio le achaco el pésimo sonido a la cobertura, al fin consigo entender lo que dice y me doy cuenta de que nada más lejos de la realidad:

-…anginas…- susurra, cuando consigue, al fin, articular la palabra entera.

– Uf, pero ¿estás fatal no?- y es que me sale del alma.

Como no está para moverse mucho, decidimos que me pasaré por su casa cuando haya alguno de sus compañeros de piso; así que, casi a las doce de la noche, y después de ver Los Simpson (sí, la peli) me acerco en un momento y me abre la puerta una de sus compañeras: – Tú misma…-me dice señalando la habitación de Ditis, en plan sírvete. Encuentro el interruptor pero la luz no se enciende, voy a tientas hasta la otra punta de la habitación, sorteando obstáculos, hasta llegar a la lámpara de pie, que tampoco se enciende. Oígo a su compañera hablar por teléfono en la habitación de al lado, y como no quiero molestar enciendo la lucecita del móvil: – Está ahí mismo, encima de la mesa….- recuerdo que me ha dicho Ditis esta tarde. El ahí mismo, siempre resulta un tanto conflictivo; y en este caso, el encima de la mesa, también, porque así a oscuras, descubro que hay tres en la habitación. Al final lo encuentro antes de que venga la otra chica a preguntarme si estoy intentando asaltar su casa sin que ella se de cuenta y me voy corriendo, que Wap me espera abajo, impaciente.

Esta mañana, nada más levantarme, me paso por la agencia a pagar el resto del viaje y a recojer los billetitos y demás papeles. Dejo el coche en un parking, en medio de la calle y cuando vuelvo, me encuentro con que, en medio del parking, impidiendo la salida de unos ocho coches (entre ellos el mío, obvio!) hay una furgoneta con las llaves en el contacto y el motor en marcha.

Pienso: ¿Es para que la mueva yo misma?

Pienso: – No, es ridículo…

Toco el claxon de mi coche, una y mil veces, y no sale nadie de ningún sitio a moverla. Al final me decido a subirme en el mío e intentar sacarlo de allí haciendo gala de mi gran pericia al volante. Calibro el espacio por el que tengo que pasar: justo, justo… Apago la radio, bajo la ventanilla y agudizo el oído para percibir el mínimo toque. Así, medio encogida, logro pasar entre los dos coches sin el más mínimo rasguño; y justo cuando consigo salir del atolladero, freno de pronto, garabateo algo en un papel y salgo del coche: ¡¿Podrías haberlo aparcado peor?!

Dignísima, le dejo el papel en el limpiaparabrisas y me voy.

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…a mí, plin (con los calcetinitos tobilleros)

De camino a la playa Wap me informa de que le ha surgido un plan only boys y, de pronto, me encuentro con la noche del sábado vacía. Pienso, pienso…llamo…y en 0,3 segundos tengo un plan: cena con Mire y bailecito postcena. Hay dos tipos de chicas a la hora de quedar para hacer un plan: las que te dicen perfecto, nos vemos en tal sitio a tal hora y las que, antes incluso de saber el plan preguntan ¡¿Qué te vas a poner?! Y entonces la conversación gira en torno a ¿falda o pantalón? ¿tacón o planita? y puede llevar más tiempo que decidir el lugar de la cena. Hasta antes de hablar con Mire el sábado, se me había olvidado que yo soy de las segundas, y que me encanta serlo. Le explico a Wap mi teoría en el coche, me mira con cara de quémeestáscontando, levanta una ceja y esboza una sonrisa que quiere decir: friki así que, para no ser la única rarita, me amparo en que Jani también pertenece a ese grupo. Bueno Jani, de hecho es la reina del qué nos ponemos, capaz de hacerse un modelito especial para salir y capaz, además, de coserlo mientras cenamos en su casa.

Llego de la playa tarde y salgo de casa más tarde aún con lo que Mire ya lleva más de media hora desde que salió del trabajo esperándome en el centro. Cenamos y le cuento el proyecto de George en el que me tengo que poner de lleno ya y ella se ofrece de asistente (que no de asistenta). Mire estudiaba Derecho hasta ayer pero al final lo ha dejado para pasarse a Moda este septiembre, y sin que yo ejerciera ningún tipo de influencia sobre ella! Al final acabamos en una discoteca supuestamente cool, porque hasta lo dice su nombre, pero que en realidad era pequeña, subterránea, con música a lo chinpumchinpum y que se acabó llenando cuando ya casi nos íbamos. Como el chinpum no lo dominamos demasiado, nos sentamos en la planta de arriba y nos dedicamos a contemplar al personal; estupefactas descubrimos que todos los chicos de la sala llevan calcetinitos tobilleros, por lo que deducimos que debe ser una tendencia de la temporada que a nosotras se nos ha pasado (por algo será), pero que deseamos, fervientemente, que no llegue a imponerse…

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…aquí, también se cuecen habas (tengo de todo)

Tengo unos vecinos, pegados a mi ventana, cuyo perro empieza a ladrar a las 7:30 de la mañana a todo aquello que se mueva delante de su puerta, esto viene a ser: ladridos intermitentes, cada quince minutos hasta aproximadamente las 11:30. Y me acuerdo, cada vez que ladra, de una tortura china que me contaron en mis clases de Psicología (que abandoné antes de acabar el primer año) sobre como los chinos, en tiempos de guerra, dejaban que el prisionero se durmiera para despertarlo poco después y que se volviera a dormir de nuevo, para volver a despertarlo…hasta el infinito. Hasta que el prisionero se volvía loco.

Tengo una abuela que llama desde la otra punta del país para llorar por teléfono y para quejarse de la mala vida que no ha tenido, pero que ella cree que sí. Y hoy llora porque se ha quemado el negocio de mi tío. Y esta llamada no tiene otro fin que el de reclamar ayuda humanitaria. Y yo me enfado, mucho, por que la tomadura de pelo ya es suprema.

Tengo un vecino que pone la televisión tan alta que no me queda otro remedio que cerrar las ventanas si quiero oír la mía, bajo el riesgo de morir deshidratada en la sauna que es estos días mi casa. Al fin apaga la televisión y puedo oír yo la mía, corro a abrir las ventanas justo al tiempo que él agarra un martillo hidráulico; y vuelvo al sofá, abatida y sudorosa. Y con las ventanas cerradas.

Tengo un café con Teks, hasta que a última hora me lo cancela porque le ha picado no sé sabe qué en el tobillo y se le ha hinchado tanto que, a estas horas, ya parece un melón. Y entonces ya no tengo más remedio que quedarme en casa, adherida, literalmente, al sofá en estado semi-vegetativo, enterándome de quién es la nueva novia de Paquirrín o de si María Teresa Campos y su hija se han echado novio a la vez; que no es el mismo, deduzco.

Tengo la suerte de que Wap me acoje en su casa cada miércoles, donde no hay perros, ni abuelas que lloran, ni televisores a todo trapo; donde todo, al explicarlo, se distancia y cobra otra dimensión…

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…Memeres de verano

        Resulta que me entero, casi de casualidad, y por el blog de Noemí, que Borja me ha mandado un (otro) Meme. Y yo sin conocer a Borja! Que resulta que es de los silenciosos que pasan por aquí de incógnito y sin dejar rastro… El hecho de que me haya prometido unas playeras con WiFi me ha animado definitivamente a contestar a su Meme.

1.- ¿Cuál es el deporte más extremo que has llevado a cabo, por lo menos una vez en tu vida?

        Intentar comprar algo en Zara el primer día de rebajas: sábado y a las 6 de la tarde! No, en serio…una vez fui de excursión con el instituto al rocódromo de mi pueblo: ¿esto es extremo? Se me rompió una uña, y fue un drama, pero subí hasta arriba (cosa que no pudo decir todo el mundo).

2.- ¿Estás a favor o en contra de las corridas de toros?

       En contra: no les encuentro la gracia por ningún sitio. Y que los toreros se hagan los héroes porque se juegan la vida cada día me parece absurdo: Nadie te ha pedido que te la juegues, pamplinas! También se la juegan los mineros, los de misiones humanitarias en conflictos varios y otros miles de trabajadores que no cobran ni en una vida lo que ellos por tres corridas (o por tres exclusivas en el Lecturas: boda, embarazo y bautizo).

3.- ¿Cuántos idiomas dominas? (Sin contar tu lengua materna).

        Catalán e inglés. Con el italiano lo intento, pero aún me domina él a mí.

4.- ¿Te consideras una persona racista?

        No. Y siempre me ha molestado la gente que lo es.

5.- ¿Te rompieron el corazón alguna vez?

        ¿A mí? ¿Quién? Anda, andaaa…. Si yo de eso no tengo.

6.- ¿Qué película le recomendarías a alguien aún sin saber sus gustos cinéfilos?

        Uf… Bic siempre me dice: ¡¿porqué ves películas que nadie ve?! Mmm…mira, la del post anterior, Habana Blues, por ejemplo.

7.- ¿Playa o montaña?

        Playa, playa, playa! Definitivamente…

8.- Tengo miedo a…

        A tener miedo. El miedo paraliza y no te deja avanzar, en todos los sentidos.

9.- Me considero un fanático de…

        La verdad es que nunca me he considerado fanática de nada, aunque…por encantarme, me encanta bailar.

10.- Mi viaje ideal sería…

        El de Punta Cana del mes que viene ya tiene bastante de ideal, aunque últimamente tengo muchas ganas de pasearme por Asia: Tokyo, Shangai, no sé, no sé…todo se andará. Y bueno, igual si Wap se decide a llevarme un día de éstos a Argentina…pues tampoco estaría mal! 

11.- ¿Te pasas más de 4 horas frente al ordenador? ¿No pasan más 5 minutos sin que mires el móvil? 

        Delante del ordenador me paso más tiempo del que debería y con lo del móvil…si ni siquiera suena, no sé para qué lo miro!

12.- ¿Luz de lámpara o velas?

        Todo a su debido momento, porque las velitas para hacer punto de cruz, pues no me iban a servir mucho…

**Chic@s del blogroll, ya tenéis deberes nuevos!**

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…happy birthday, Wap!

        Para tí, amor. Para el recuerdo. Felicidades!

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…viernes noche (de lentejuelas y reencuentros)

Sigo buscando tema para el invierno que viene. Hablo con Jani a la espera de que ella me traiga la inspiración divina, pero no. Me propone étnico; como si no hubiéramos tenido suficiente este verano y como si no entendiera que después de que ella y Balenciaga (por separado, se entiende) lo hayan propuesto para este invierno también, yo ya no tengo nada que hacer al respecto…

Viernes noche de cena y reencuentros; ayer nos reunimos los de clase de web del año pasado justo al lado de casa de Wap, así que en cuanto aparco, me paso a saludarle dos minutos:

– Pero…pero…¿dónde vas así?- me pregunta en cuanto me ve entrar con las lentejuelas puestas.

– Nada, venía a saludarte sólo, me voy ya.

– Pero…pero…¿así?…¿tan peinada?¿y maquillada? Espera, espera…-me agarra de la mano y me arrastra a su habitación; coje un polo de Lacoste y me lo prueba por encima.- Sí, ponte esto, al menos.

– ¡¿Puedo llevarlo, al menos, con el cuellito levantado?!- me río.

Cenamos en un italiano (lentejuelas incluidas) antes de ir a la Tete a tomar algo, donde me encuentro con Al, excompañero de universidad, trabajando ahí. No recuerdo que hubiéramos mantenido nunca una conversación que superara los veinte minutos; pero desde el accidente, cada vez que nos vemos parece que nos alegramos sinceramente de encontrarnos y nos preguntamos muchas veces qué tal va todo y sonreímos cuando la respuesta a ése qué tal va todo es un bien, muy bien. Cada vez que nos vemos proyectamos para el otro un reflejo de lo que ya no es. Y es a Yaris a quien sonrío así cuando estoy delante de él, y es a Yaris a quien él sonríe así cuando está delante de mí.

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…qué pañuelo de mundo

Al final la tarde no resulta tan desierta como yo creía: Amelchen me hace saber que se ha cancelado el día de piscina en su casa pero que ha sido sustituido ipso facto por una cena improvisada con sus amigas. Me sacudo la pereza de encima, me adecento y me apunto en un papel las directrices para llegar a su casa porque no tengo ni idea del camino y porque todas las veces que he intentado llegar a su pueblo he acabado en otro…muy, muy remoto. Descubro que el camino al final resultaba bastante fácil y que, además, Amelchen hace la mejor tortilla de patatas del mundo.

(amiga) – ¿Y de qué os conocéis vosotras dos? ¿De moda?

(yo) – No, no, del máster, que lo hicimos juntas. Yo hice moda en otra escuela.

(amelchen) – ¡Ah! Ella la hizo en…¿Sabes dónde ha estudiado Pili? Pues ahí.

(yo) – ¿Pili? ¿MariPili?

(amelchen) – ¡Sí! ¿La conoces?

(yo) – Sí, sí. Salió con Wap.

silencio…silencio…

(yo) – Pero durante muy poquito…y hace ya como tres años…

suspiro general de alivio

(amelchen) – ¡Qué fuerte! El mundo es un pañuelo…

risas

        Salimos a bailar un rato al lugar de tantísimos jueves universitarios con Jani y lo encontramos lleno de postadolescentes aún imberbes y en etapa de crecimiento. Me recuerdo diciéndole a Ditis hace un par de días que muchas tendencias, sobretodo las aplicables al streetwear las crean los chicos de los que ahora me encuentro rodeada: Y entonces, ¡¿qué significa tanta gorra a las dos de la madrugada?! Una amiga de Amelchen expone su teoría sobre el cambio de turno del local, según la cual a las dos de la madrugada vienen los mayores de edad. Bailamos, pues, a la espera del cambio de turno y para cuando nos damos cuenta lo que suena no es otra cosa que el Ghostbusters! que, supusimos, debía ser la despedida oficial de los peques. De pronto, de entre la multitud, emerge una figura que no llego a distinguir bien hasta que se lanza a los brazos de Amelchen: es MariPili. Amelchen me mira, sin dejar de abrazarla y nos reímos: Definitivamente, el mundo es un pañuelo.

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