Archivo de la categoría: Relatos

…la conjura del chunda (jaula de grillos)

Que no me lo creo ni yo que haya vuelto a pisar el gimnasio. Desde la última vez: Dios, qué tiempos… Ahora, pagarlo lo he pagado religiosamente todos los meses, eso sí.

Ni me acuerdo de donde está el lector de la tarjeta, ni de que tengo que dejar un euro para la taquilla; tan atribulada ando ante la expectativa de mi nueva operación bikini (nueva, porque obviamente no es la misma del año pasado que haya durado hasta ahora, no way) que mi nivel de empanamiento se asemeja, en este momento, al de un pulpo en un garaje.

Cuando veo a mi monitor (al mío y al del resto del mundo, nada de personal trainer, que nadie me malinterprete) acercarse por el pasillo estoy a punto de saltar al interior de la taquilla (quepo, de veras) y quedarme ahí encerrada hasta la mañana siguiente, si el panorama lo requiere. Está casi tan sorprendido como yo de verme por ahí de nuevo, y mientras yo agacho la cabeza y le hago un gesto con la mano para que no me toque oír nada de lo que ya sé, él se acerca y a mi altura deja caer un Feliz Año Nuevo… En fin, muy acorde con la situación, eso no se lo puedo negar; no, no nos habíamos visto antes.

Para cuando vuelvo ayer (sí, eso ya son dos días seguidos) no tengo la misma suerte y mi monitor ha sido sustituido por una adolescente enfervorecida de ropa ceñida y piercing en el labio, peinada (más de la cuenta, se entiende) y maquillada hasta el extremo que le grita a los chicos de la esquina opuesta de la sala:

¿Qué pasaaaaa, Joniiii? ¿Qué, quéee? ¿La músicaaaaa? ¡Ah, síiii!

Y de pronto, cuando creo que si siguen gritando me dará un algo (no soporto los gritos…), paran de golpe. Y entonces empieza lo bueno y lo mejor: chundachunda remember session. ¿Es justo y necesario este martirio al que me veo sometida?

La Juani (la adolescente enfervorecida anteriormente mencionada) baila al ritmo del TechnoMakinita que nos ha plantado por obra y gracia, suya y de nadie más, y agita los brazos al ritmo de la ¿música? mientras grita de nuevo:

¡Qué pasaaaaa, Joniiii! Esa musiquiiiiitaaa…..

        Subo, con poco éxito, el volumen de mi iPod Shuffle (yeah, baby!) a medida que salgo de la jaula de grillos en que se ha convertido mi gimnasio esta tarde y me pregunto porque no habré saltado dentro de la taquilla cuando se me presentó la oportunidad de hacerlo.

15 comentarios

Archivado bajo Curioso, Deportes, Life, Personal, Reflexiones, Relatos

… a dos velas (home, sweet home)

Mientras alarmo en un rincón de la segunda planta, planeo mentalmente las entrevistas que quiero preparar para el mes que viene* y en cuanto se me ocurre una pregunta saco el papelito arrugado que llevo en el bolsillo y garabateo rápido lo que sea, más que nada porque no quiero tener que explicarle a nadie qué se supone que estoy haciendo. Para cuando me doy cuenta tengo la mitad de las preguntas en castellano y la otra mitad en inglés.

Mamaaa, miraaa qué guaapoo… eeh, mamaa ¿no te gustaaa?

María, por favor.. te va pequeño, ¿no lo ves?

Que no mamaaa, joeeeh, que me va bien, es super guapoo, tíaa mamaaa…

Miro de reojo a María que parece embutida al vacío en el chalequito; pero me abstengo de opinar, y sigo con mis alarmas y demás desvariaciones.

María, ¿pero no ves que te aplasta el pecho? Pruébate una talla más, por favor…

Anda, mama, ¿qué íces (dices, deduzco)? Ejque tu no sabes, joeeh, mama, comprameeelo… mamaaa… Esto eh moda, mamaa, esto eh modaaa… Pregúntale a la mujeeeer….

Tardo un ratito en darme cuenta de que la mujer no es otra que yo misma. Y, de pronto, ahí, con una niña que me saca dos cabezas de alto y dos (o cuatro) tallas de pecho de ancho,  resulta que yo, edición de bolsillo por naturaleza, perpetua imagen de la minoría de edad, soy la mujer.

Perdona, perdonaaa…- me dice, plantándose delante mío.- ¿Cómo me va? ¡¿A que me va bien?! Díselo a mi madre, díselo…

El mazazo de realidad al que me acabo de ver expuesta de me ha dejado medio aturdida y soy incapaz de demostrarle complicidad a estas alturas:

– ... Mmm.. lo siento, pero te va pequeño.

A última hora me comunican que, así como quien no quiere la cosa**, y sin que yo opusiera resistencia, claro, mis días en la tienda han terminado incluso antes de lo esperado así que ahora disfruto de unas minivacaciones (en las que sigo teniendo mil cosas por hacer) hasta que empiece el lunes en mi nuevo puesto.

Me voy encantada a casa y se me rompe el encanto cuando, entrando en el pueblo me doy cuenta de que la mitad está sin luz; mi mitad, por supuesto. Aparco en medio de lo que parece Silent Hill y cuando bajo del coche no sé si buscar mi casa a tientas. No, no diré que fue apasionante.

Me toca cenar con Bic a la luz de una vela; que sí, que aunque siempre ha sido algo que me ha hecho ilusión, de verdad que ésta no era mi idea de cena romántica. Básicamente porque los boquerones estaban fríos y calentarnos en el microondas no era una opción a contemplar (ni hablar de calentarnos al fueguito de la vela…).

Tras treinta minutos leyendo a la luz de una linterna decidí dar por terminado mi friki day: suficiente.

—————

* Marzo: más, más, más…

** No, no me han echado…

16 comentarios

Archivado bajo Curioso, Familia, Life, Personal, Reflexiones, Relatos, Trabajo

… porqué? ¿porquéeee?… (con cara de nada)

… ¿Porqué? ¿Porquéeee? .- grita enajenada justo delante mío.

Sigo doblando mis trapitos mientras la miro de reojo sin levantar la cabeza  y con un mohín de hartura en la boca.

¿Porqué todas las 38 no te van bien? Si es la misma talla, ¡deberían ser todas iguales! No lo entiendo, ¡quítatelos ahora mismo! No pienso comprar nada aquí, si no saben hacer las tallas como Dios mandaaaa…. … ¿Porqué? ¿Porquéeee?.–  y ahora ya se dirige a mí directamente porque sí, porque soy la única que está ahí, nada personal al menos, quiero pensar.

Y no me queda otra que levantar la cabeza y dejar que descargue conmigo todos los sapos y culebras que salen de su boca. La miro escéptica; las cejas arqueadas, en modo nomepuedocreerloqueestoyviendo y la boquita fruncida, con esa expresión que pone uno cuando le da miedo que su interlocutor (monologuista, en este caso) le vomite su rabia encima.

… ¿Porqué? ¿Porquéeee?… ¿Porqué todas las tallas 38 no son igualeeeesss?…. ¿Porqué no tenéis más que la tallaaaaa 40?… ¿Porqué no hacéis la XL?… ¿Porqué la pequeña es tan pequeñaaaaaaa?…. … ¿Porqué? ¿Porquéeee?…

Y me mira con los ojos fuera de las órbitas; aunque lo único que consigue es que su hija vuelva a meterse de nuevo corriendo en el probador, con esa 38, que no le acaba de quedar bien, a medio abrochar, intentando que el arrebato iracundo de su madre afecte lo menos posible a su imagen pública.

… ¿Porqué? ¿Porquéeee?…

De pronto, me encuentro respondiéndole a la señora: … ¿Porqué? ¿Porquéeee?… ¿Porqué tengo que aguantar semejantes escenaaaas?… ¿Porqué no puedo encontrar un trabajo de lo mío en lugar de aguantar aquí bochornos como éste por parte de alguien que nunca perdió la vergüenza porque nunca la tuvo?… ¿Porquéee no me llaman yaaa y me libro de seguir doblando ropa para gente como túuuuu? Pedazo de animaaal… ¿Porquéeee no me toca ya la quinielaaa y me pierdo en Pernambuco un ratoooo?…. … ¿Porqué? ¿Porquéeee?…

Pero no, mejor me callo. Consigo desarquear las cejas y desfruncir los labios, poner cara de nada (que es más difícil de lo que parece) y con un tono de voz que denota un grado de emoción igual a cero absoluto, contesto:

Pues no tengo la menor idea, señora, pero le aseguro que yo, soy la que menos culpa tiene.- y tal cual, dejo de mirarla y vuelvo a doblar jerséis, que es lo mío.

Con la emoción del momento se me había olvidado… Al que al fin llamaron es a Wap, que empieza el lunes en su nueva empresa (que mola un montón) y cuya llamada me deja dormir más tranquila por las noches, mientras contemplo la posibilidad de profesionalizarme como mantenida.

Por lo demás, este mes vuelvo a hacer de Carrie B. (como dice Eru) por aquí.

16 comentarios

Archivado bajo Curioso, Denuncia, Life, Moda, Personal, Reflexiones, Relatos, Trabajo

…Agyness no puede ser pescatera!

        Amelchen, con la que compartí Máster el año pasado vuelve a buscar trabajo otra vez y, es lo que tienen las sustituciones, que se acaban… Este viernes tiene una sesión de fotos medio de prueba (mútua) con un fotógrafo y es la primera vez que hace de estilista emancipada, así que está bastante nerviosa. Me contaba el otro día que incluso soñó que sus padres la acompañaban a los showrooms, porque como era su primera vez, no quería ir solita… Y claro, la sola imagen de sus padres entrando en cualquier showroom que conozco y diciendo: Aquí te traigo a la nena, que tiene su primera sesión… (añádesele el tonito de madre emocionada) en plan “primer día de guardería” me pareció de lo más chistoso.

        Pero nada más contarme esto recordé lo que había soñado yo. Como si su surrealismo, de pronto, hubiera activado el mío, recordé que yo también había soñado algo bastante extraño aquella noche…

… Y es que, andaba yo con Wap, de compras por el mercado (¿?) de la Boquería en Barcelona y entre María-que-me-lo-quitan-de-las-manos y Mira-que-boquerones-te-traigo-hoy veo una cara conocida detrás de un mostrador. Y me acerco a hablar con ella y, lo normal: Nena, cómo tú por aquíPues mira, de compras… Pero y tú ¡!¿que haces aquí entre el pescao?!… Pues nada, que esto de la moda está muy mal… Dímelo a mí que estoy en un sinvivir esperando una llamada…

Que te sea leve lo de los boquerones… – le digo mientras me despido, y le doy dos besitos. Pobre, si en el fondo ella es un sol, y se merece currar como la que más. Que no es de mis preferidas está claro, pero tiene algo, y eso es lo que importa, y me sabe mal verla entre pececillos y crustáceos, con la redecilla en la cabeza.

Wap que se había quedado rezagado mirando no sé qué, me alcanza:

¿Era amiga tuya?

Sí ¿no la conoces? Es Agy, pobre, por lo visto tampoco encuentra trabajo… – le explico.- Lo tiene más crudo que yo, parece…

        Y desaparecemos entre el gentío, dejando atrás a Agy(ness Deyn* ¡por supuesto!) cortando el bacalao en el sentido más literal de la palabra. Eso sí, ravera y de House of Holland hasta para venderte una pescadilla…

        * Agyness Deyn es una modelo británica que entra dentro de las grandes revelaciones del año pasado. Con campañas como Armani, Burberry, House of Holland y mil Vogues y demás, creo que queda patente la frikada de encontrármela trabajando como pescatera (con todísimos mis respetos a las pescateras!)

        Y hasta aquí, la muestra de hoy de porqué necesito tanto esa llamada. Por cierto, mientras espero noticias de B, mañana a primera hora: segunda entrevista con A.   A veces, tengo la sensación de estar en el casting para Operación Triunfo o algo así…

13 comentarios

Archivado bajo Amigos, Curioso, Estilismo, Fotografía, Life, Moda, Personal, Reflexiones, Relatos, Tendencias, Trabajo

… vientos del este y dolor de eguito

Un café improvisado con Tjqec antes de entrar en la tienda ha conseguido levantarme el ánimo (sí, necesito levantarlo) considerablemente y hasta me he reído al contarle el desafío que me supone comprobar cada quince minutos que las perchas mantienen entre sí un espacio equidistante, que todas miran en la misma dirección y que todos sus logos están a la vista. Y sí, así invierto mi tiempo. Físico, porque el mental va por otros derroteros nada saludables para mi estabilidad emocional.

Desde el lunes tengo un martilleo a la altura de la sien, que me está matando. Literalmente. Es la llamada, la que no llega, que se me ha metido en la cabeza y me martiriza de manera incesante. Es como un tic propio de psicótico esquizoide que me provoca ganas de gritarle a la gente: ¡Que no me toquessss las perchaaaasss! Pero no lo hago, que para eso estoy bien educada (y bien reprimida) y en lugar de eso sonrío y cuando me quedo sola compruebo de nuevo que todo sigue como debe seguir. Incluyendo el martilleo.

Me encuentro con una ex profesora esta tarde, en la tienda, y mientras me da la ropa que ha decidido no quedarse la saludo con dos besos y le pregunto por su vida.

Y tú, ¿qué haces aquí?… – la condescendencia es como el miedo, se puede oler en los demás.

Pues nada, mira, aquí…

¿No encuentras trabajo, no? – rintintín, sonrisa maliciosa y labios frunciditos en un yameloimaginaba.

Me encojo de hombros y busco una respuesta que no encuentro. Doblo todo la ropa que me acaba de dejar sobre la mesa y mientras se marcha siento un regusto agrio en la boca del estómago, justo donde los años de experiencia me han enseñado que también se encuentra el ego. Me dolió el eguito (es que el mío ya es muy pequeño de por sí) hoy.

Igual de improvisado que el café de esta tarde ha sido la hora extra de esta noche que me ha hecho salir casi a las once. Estaba tan cerca de Wap que le llamé para que me diera un par de besitos de buenas noches. Esta mañana tuvo una de esas entrevistas para las que hay que poner muchas velitas (él, en lugar de velitas, se puso camisa, que ya está bien, también) y ahora esperamos los dos juntos pegados al móvil. Cada uno al suyo, se entiende. Haremos un pacto de no llamarnos mutuamente para no interferirnos la línea.

Llego a casa cuando ya casi es media noche. Esta noche el viento sopla hacia el este, y por lo menos hoy me duermo oliendo a Donuts*…

* No es ningún tipo de acertijo extraño, ni anagrama rebuscado que haya que resolver para entender su verdadero significado. Simplemento vivo a 5km de una fábrica Panrico. Y eso, hoy el viento soplaba hacia donde tenía que soplar.

12 comentarios

Archivado bajo Amigos, Curioso, Familia, Life, Personal, Reflexiones, Relatos, Trabajo

…terapia de choque (hasta luego)

        Salimos camino a Andorra tarde, muy tarde; porque nosotras, sabias conocedoras de nuestra escasa practicidad, les dejamos a ellos organizar el viaje. Y ellos, decidieron que de Guipúzcoa a Andorra, Barcelona quedaba de camino. Para cuando salimos de aquí ya era casi la hora de dormir, para cuando llegamos allí ya era requetetarde, o más.

andorra-010.jpg
.
andorra-09.jpg
.

andorra-08.jpg

andorra-07.jpg

        Ellos hacen snow, ellas esquí y yo en medio, hago lo que puedo. Wap hace gala de algo que él denomina “terapia de choque“. Yo lo llamo simplemente “choque“. Consiste en no hacerte ni caso cuando dices que no sabes usar ese cacharro, subirte a una pista cualquiera y hacerte bajar a base de: “Daaaale, no me seas pelotuuuda…”. Y éste es solo el principio del “choque“, porque luego te das cuenta de que te quedaste solita en la pista y no te queda otra que bajar. Echando sapos y culebras por la boca, claro.

andorra-011.jpg

         Cuando los alcanzo, por lo visto, Fer tiene serios problemas con la tabla y Wap me recomienda que vaya bajando, que a mi velocidad muy lejos tampoco llegaré y que ya me alcanzarán por el camino. Bajo como puedo, rodando pocas veces, todo sea dicho. Y cuando llego al final me doy cuenta de que un poco más arriba el camino se bifurcaba y que yo tiré por un lado pero igual ellos tiraban por otro.

        Espero… espero… Mmmm… Ah, ahí están! …mm, no. Espero… espero…  Ah, parece que son ésos! …mm, no. Espero… espero… Mecagüentodo, que me he quedado más tirada que una colilla… Y que no sé ni donde estoy. Me enfado (véase: berrinche-niña-pequeña mode) y me quiero desenganchar de la tabla porque así no vamos a ningún sitio. Y me enfado más. Cagüentodo, que no puedo. La fijación está medio dura y me quito el guante, para tirar de la pestaña pero me resbala el dedo por la nieve y aiiiiiix: duele. Ok, me acabo de cortar el dedo con véte tú a saber qué: y sigo solitaaa, y sin vacunar del tétanooos…

        Más emberrinchada si cabe voy con el dedo casi colgando y carita de pena a que alguien me lo arregle. Se lo enseño a la chica de información y me ofrece una tirita: hello? ¿Pero no ves que estoy a punto de perderlo!? En fin, que no, que resultó que no era para tanto, y que con un poco de suerte no habría ni que cortar.

andorra-06.jpg

andorra-05.jpg

         Ágata debió ser la única que quedó con fuerzas tras la sesión de esquí, porque cuando le dijimos (error!) que aquí las tiendas eran más baratas que en España (y, por consiguiente, muchas cosas eran más baratas que en Brasil) decidió conducir ella misma hasta el centro de Andorra para fundir (literalmente) la Visa, y sólo se atrevió a confesarnos que “no veía ni torta de noche cuando conducía”, cuando aparcamos sanas y salvas de nuevo en el hotel.

bulgari-rose-essentielle-andorra.jpg

        Me contagié de consumismo en la noche de Reyes y me autoregalé mi ansiada Bvlgari. Demasiado tiempo lanzando indirectas (y directas) a todo aquél que quisiera escucharme y ya veía yo que me iba a quedar sin. Y de eso nada, que este año he sido la mar de buena.

andorra-04.jpg

andorra-03.jpg

andorra-002.jpg

         Pero se nos acabó la boda, y la esquiada, y la semana de honey moon en Barcelona. Y se fueron ya, de vuelta a casa. Y nos quedamos otra vez como al principio. Con una semana juntos, como un espejismo de hace mucho tiempo. Con unos días suspendidos en el tiempo, en el de ahora o en el de tres años atrás.

Quédateee…. – le digo a Jani mientras la abrazo.

No me lo digas dos veces… – y suena a súplica.

Quédate, quédate!…

        Pero esta mañana me voy de casa y ella se queda haciendo la maleta.

Hasta luego.- le digo mientras cierro la puerta. – Hasta luego…

mili-jani-andorra.jpg
—–

18 comentarios

Archivado bajo Amigos, Deportes, Fotografía, Life, Personal, Reflexiones, Relatos, Viajes

… Queridos Reyes Mayos (este año he sido la mar de güena)

Wap está malito. Hípermegaresfriado para ser exactos. Me he expuesto dos noches seguidas a sus virus y parece que he salido indemne: no me lo creo ni yo. Pero esta mañana, antes de que suene la alarma de mi móvil me despierta, sentado en el borde de la cama y vestido como para salir a la calle:

¿Qué haces así? ¿Sales?

No, pero no voy a estar todo el día con pijama…

No cuela, él es de los que puede estar todo el día en pijama si no sale. Me río, me desperezo.

Vaya tontería…

Me desperezo más y encuentro algo entre las sábanas. Una cajita. Pero no logro alcanzarla, rebusco entre el edredón y, al fin, descubro que mis Reyes han llegado antes. Y este año he debido ser muy buena…

————————————-

(yo) – Oye… ¿has tocado estas bolsas, no?

(la Mama) – No, no, ayer sólo las moví para fregar la habitación pero hoy no, te lo prometo.

Con todo el ajetreo de la boda, el vestido, el viaje y esas cosas no me dio tiempo de comprar regalitos para Navidad, así que he aplazado la entrega de mis cositas hasta el día de Reyes. Fui con Bic a comprarlas el día 31 y como no me caben en ningún sitio las dejé en un rinconcito de mi habitación, donde se supone que nadie toca nada. Pero hoy al llegar las veo raras. Miro a la Mama de nuevo.

(yo) – Mmm…

(la Mama) – Que no, que no, que te prometo que no las he tocado…

(yo) – Mmm…

(la Mama) – ¿Porqué me lo preguntas?

(yo) – Porque tal y como estaba colocada esta cajita, ayer podía ver el lazo asomando por la bolsa, y hoy ya no…

A veces me asusto yo misma con mis propias reflexiones y/o memoria visual; ni Horatio del CSI. La miro fijamente, dudosa, porque está a punto de convencerme, pero de pronto, agacha la cabeza, le entra la risa tonta y se tapa la boca con la mano.

(la Mama) – Pero sólo he mirado ésa ¡lo prometo!

Pongo cara de decepción y a punto estoy de castigarla cara a la pared o de decirle que entonces los Reyes ya sólo le traerán carbón, pero antes de que me dé tiempo de abrir la boca se excusa como puede, osea, poco y mal:

(la Mama) – ¡Pero no sé para quién es, de verdad!

No, hombre no… Eso sí que no. Cremitas y jabones para el baño con olor a mandarina y fruta de la pasión no le voy a comprar al Papa ¿no?

25 comentarios

Archivado bajo Curioso, Familia, Life, Personal, Reflexiones, Relatos