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… música de chupipanda (está todo bien)

        Aún me estoy acostumbrando al nuevo trabajo: horario, entorno y demás… Y a procurar redistribuir el resto de mi tiempo libre, de forma organizada, entre las otras cosas que tengo que hacer. Fácil no es, pero está todo bien. Mucho más bien que la tienda. Levantarme a las 7 no mola nada, pero salir los viernes a las 3, insisto, no tiene precio.

        Ahora que empiezo, de nuevo, a redirigir mi vida hacia donde, hace un rato que ya tenía que estar dirigida, me siento arrollada por el entusiasmo propio de las épocas de cambio:

Nena, ¿Tú crees que la nueva mascarilla para el pelo, antiencrespamiento claro, que me he comprado y la cremita ésta para la cara acabarán de arreglar mi vida?

Sí, sí, lo importante es mimarse… – afirma Jani.

        Y es que ella, a pragmática, objetiva y realista, o me empata o me gana.

        Música de chupipanda para el sábado por la tarde; porque hace un ratito que escuchaba fados (por voluntad propia) y el bajón injustificado ha sido tal que sólo podía arreglarse con alguna popada* de este calibre: nótese el sospechoso parecido de este vídeo con el What are You Waiting for de Gwen Stefani… nótense los botines rojos de Chloé que lleva la pertadiña** de la Ashley… Nótese la envida cochina en mi voz…

 

* Que viene de Pop, claro.

** Que viene de petarda, claro.

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… a dos velas (home, sweet home)

Mientras alarmo en un rincón de la segunda planta, planeo mentalmente las entrevistas que quiero preparar para el mes que viene* y en cuanto se me ocurre una pregunta saco el papelito arrugado que llevo en el bolsillo y garabateo rápido lo que sea, más que nada porque no quiero tener que explicarle a nadie qué se supone que estoy haciendo. Para cuando me doy cuenta tengo la mitad de las preguntas en castellano y la otra mitad en inglés.

Mamaaa, miraaa qué guaapoo… eeh, mamaa ¿no te gustaaa?

María, por favor.. te va pequeño, ¿no lo ves?

Que no mamaaa, joeeeh, que me va bien, es super guapoo, tíaa mamaaa…

Miro de reojo a María que parece embutida al vacío en el chalequito; pero me abstengo de opinar, y sigo con mis alarmas y demás desvariaciones.

María, ¿pero no ves que te aplasta el pecho? Pruébate una talla más, por favor…

Anda, mama, ¿qué íces (dices, deduzco)? Ejque tu no sabes, joeeh, mama, comprameeelo… mamaaa… Esto eh moda, mamaa, esto eh modaaa… Pregúntale a la mujeeeer….

Tardo un ratito en darme cuenta de que la mujer no es otra que yo misma. Y, de pronto, ahí, con una niña que me saca dos cabezas de alto y dos (o cuatro) tallas de pecho de ancho,  resulta que yo, edición de bolsillo por naturaleza, perpetua imagen de la minoría de edad, soy la mujer.

Perdona, perdonaaa…- me dice, plantándose delante mío.- ¿Cómo me va? ¡¿A que me va bien?! Díselo a mi madre, díselo…

El mazazo de realidad al que me acabo de ver expuesta de me ha dejado medio aturdida y soy incapaz de demostrarle complicidad a estas alturas:

– ... Mmm.. lo siento, pero te va pequeño.

A última hora me comunican que, así como quien no quiere la cosa**, y sin que yo opusiera resistencia, claro, mis días en la tienda han terminado incluso antes de lo esperado así que ahora disfruto de unas minivacaciones (en las que sigo teniendo mil cosas por hacer) hasta que empiece el lunes en mi nuevo puesto.

Me voy encantada a casa y se me rompe el encanto cuando, entrando en el pueblo me doy cuenta de que la mitad está sin luz; mi mitad, por supuesto. Aparco en medio de lo que parece Silent Hill y cuando bajo del coche no sé si buscar mi casa a tientas. No, no diré que fue apasionante.

Me toca cenar con Bic a la luz de una vela; que sí, que aunque siempre ha sido algo que me ha hecho ilusión, de verdad que ésta no era mi idea de cena romántica. Básicamente porque los boquerones estaban fríos y calentarnos en el microondas no era una opción a contemplar (ni hablar de calentarnos al fueguito de la vela…).

Tras treinta minutos leyendo a la luz de una linterna decidí dar por terminado mi friki day: suficiente.

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* Marzo: más, más, más…

** No, no me han echado…

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… cuenta atrás (última semana de doblaperchaalarma)

Pues ni A, ni B. Ni Ley de Murphy ni Visualización Positiva. Al final me quedó con el puesto aquel de las Antípodas…       

        Y sí, es mejor que perchar y alarmar cada día hasta casi las diez de la noche. Es mejor que trabajar los sábados. Y cuando, cada viernes, acabe de trabajar a las 3 del mediodía; el público, el producto y los ideales me los voy a sacudir de encima a ver si se me quita ya tanta tontería.

Casi cuento con una mano los días que me quedan en la tienda…

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…somatizada y convaleciente (bondage de sobremesa)

        Y al final llamaron, porque algún día tendrían que hacerlo, porque la espera no podía ser eterna; bueno, la de B sí, porque éstos aún no dieron señales de vida, y su respuesta a cualquiera de mis insistentes llamadas viene a ser: aún están decidiendo… ¿Un mes y medio? ¿Para cuatro personas?

        El caso, que al final llamaron de A, pero como estaba yo inmersa en plena jornada laboral (en la que se permite el chunda, pero no los móviles) pues ni me enteré… y claro, al salir a las diez de la noche no era plan de devolverle la llamada a nadie. Esperé toda la noche, y maquiné, si sería un sí, si sería un no… Dormí poco y mal y a las ocho de la mañana me desvelé y di vueltas en la cama hasta las nueve esperando que sonara el teléfono de nuevo. Pero no.

        Así que me decidí y llamé yo, recién levantada, en pijama y sin desayunar.

…si mira, que te llamamos ayer para comunicarte que, sobre la vacante para la que estabas propuesta, al final han decidido elegir a otra candidata…

        Mmm… Ajá… mmm… Así, recién levantada, en pijama y sin desayunar.

        Y entonces pienso porqué en las entrevistas me dijeron que el asunto iba tan bien, y porqué la encargada de diseño le comentó al consultor que se le había olvidado mirar mi book, pero que estaba liadísima y no podía volver: ¿a dónde? ¿a desandar en pasillo de 10 metros? ¿cuando yo he recorrido 75 kms para llegar aquí? Y entonces, me pregunto… ¿en base a qué me ha descartado? ¿a mí pelo? Y, no es justo, sé que mi pelo no es mi mejor baza…

       Quedo con Carl para tomar un café a media mañana, porque tenía una entrevista al lado de casa, con la diferencia de que ella sí ha conseguido el puesto y me desahogo un rato. Que no lo suficiente porque, de verdad, me quedaba mucho por desahogar. Y me voy a la tienda: y doblo, percho y alarmo… no me han cogido… doblo, percho y alarmo… no me han cogido…

       Para cuando salgo pasadas las once de la noche me duele todo y no me encuentro bien. Creo que el berrinche ha trascendido a lo físico y llego a casa que me duelen hasta las pestañas. Duermo mal, muy mal, y me despierto enfermita: resfriado, dolor de garganta y bajón generalizado… Una pena, que hoy me tengo que quedar en casa.

       Aprovecho para hacer eso que nunca hago: ver la tele. Aunque ya lo sabía, hasta hoy no me había tocado afrontar la dura realidad de que Aquí hay Tomate ha dejado de existir. Busco un sustituto a la altura y no lo encuentro. Me quedo en Fama, por eso de que en el trabajo todas hablan del programa y yo no me entero de nada.

       Tras la estupefacción de darme cuenta de que trabajé con una de las participantes el año pasado, veo a uno que quiere ser Rafael Amargo (pero no), y que da clases de algo que él debe entender como danza pero que para mí (ferviente apasionada del baile) queda bastante lejos: que todos los bailes incluyan cachetes en el culito de las bailarinas, que si yo te toco y tú me tocas, y broncas por no dejarte tocar en condiciones (hello¿?) dista mucho de mi idea de baile.

        Y veo a una pobre chica, ataviada con pintas de bar de carretera, que ejecuta un baile más propio de un show de striptease que de una escuela de baile: y que si ahora el chico te magrea al ladito de la ingle (limítrofe, para crear la polémica justa) que si ahora sube la mano y te soba bien el pecho, que si ahora te sientas a horcajadas y mueves el culo como si estuviérais en pleno asunto mientras él te agarra bien del trasero y te acompaña en el movimiento… (*)

        Y entonces, de pronto, el Amargo en cuestión que le dice que la ve cohibida (whathef*ck…) que ella es una bomba, y que ése es un baile súper pasional (dudo lo de pasional, justo después de dudar lo de baile) y pienso cuánto me costaría a mí ser pasional con un chico que lleva las cejas más depiladas que yo.

        Entra en acción una chica, más experimentada, que le muestra cómo ha de dejarse sobar (digo, bailar) poniendo cara de éxtasis y cuando acaba sentencia su actuación:

Tienes que darlo todo. Hasta el fondo.

        Clarísimo, ha quedado clarísimo.

        Cuando creo que hemos tocado fondo en temas de decadencia, resulta que premian a cinco chicos de la academia dejándoles participar (thank you!) en una coreografía en la que aparecen vestidos, únicamente, con calzoncillos y correas al cuello, haciendo que se muerden los unos a otros porque tienen que meterse en la piel de un perro. Ok. Y uno de ellos les guía, tirando de las correas, muy en plan dominatrix. Ok. Y no sé, igual es que soy yo un poco retrógrada, pero a mí esto del bondage de sobremesa no me acaba de encantar. (*)

         Suficiente. Pongo la radio y descubro esto. Gracias a Dios.

 

(*) Prometo vídeo en cuanto lo encuentre…

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… limbo summertime (Ditis friki fan)

        Sin noticias, ni buenas ni malas, esto es como estar en el limbo. Entre tanto, yo voy haciendo, y presentándome a otras ofertas que distan demasiado de mis verdaderas expectativas profesionales, pero el limbo es lo que tiene, que se pierde la noción de las cosas; de cuánto tiempo llevas esperando, de lo que quieres, de lo que no, de lo que significa te llamaremos la semana que viene, y de lo que significa que, un mes después, sigan intentando decidirse entre cuatro candidatos.

       Tan afortunada soy, en ocasiones, que mañana tengo una segunda entrevista para un puesto cuyo producto y público objetivo están en las antípodas de mis ideales (estéticos). Así que iré mañana con la esperanza de encontrar algún indicador de que el puesto puede de alguna manera acercarse a mis otros ideales (económicos). Y sí, todo depende del cristal con que se miran las cosas…

         

        Acabo de descubrir que la Johansson canta. Bueno no, ya sabía lo del disco, pero acabo de descubrir literalmente cómo canta. Mejor que yo, está claro (que tampoco es muy difícil). Desde que perdí mi voz de cazalla sexy, mi incipiente, pero no por ello menos prometedora carrera artísticomusical, no ha vuelto a ser la misma.

        Siempre me resulta gracioso oír a Wap diciendo que no soporta a Scarlett cada vez que la ve, que no le parece nada guapa. Yo encantada. Aunque discrepe. Y Ditis más, que ayer se la encontró in person en Leicester Square estrenando su última peli junto a la Portman (que dice que ni se paró a saludar, ya lo sabía yo… so rancia) y se le abalanzó gritando: Scaaaarlett, I’m your biiiggest faaaaan…. I need youuuur autograaaph to keep ooon liviiiiinggg….!!

        Y claro, pobre mujer, a ver quién se va tranquila al estreno con ese cargo de conciencia. Anda que si llega a saber que Ditis sólo lo quería para chulearnos en su Fotolog…

¿Y cómo es? ¡¿Cómo es?! ¿Guapa? ¿Cómo en las fotos?

Sí, nena, sí… muy guapa… – sé que me lo dice con pena, porque le encantaría poder decirme que tiene la nariz chata, los dientes torcidos o incluso que es un pelín bizca, pero por lo visto no.

¿Y es bajita, verdad? En las pelis me lo parece…¿Es bajita? Sí…¿no?

Mmmm… Hombre pues…

¿Cómo nosotras? – pregunta trampa; si es como Ditis no es como yo, y si es como yo, no es como Ditis, pero así me siento menos sola en el mundo del 1,60m.

– Mmm… La verdad es que es más alta que nosotras…

– Oye, miénteme o algo, ¿no?

…grrrrr…!!

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… porqué? ¿porquéeee?… (con cara de nada)

… ¿Porqué? ¿Porquéeee? .- grita enajenada justo delante mío.

Sigo doblando mis trapitos mientras la miro de reojo sin levantar la cabeza  y con un mohín de hartura en la boca.

¿Porqué todas las 38 no te van bien? Si es la misma talla, ¡deberían ser todas iguales! No lo entiendo, ¡quítatelos ahora mismo! No pienso comprar nada aquí, si no saben hacer las tallas como Dios mandaaaa…. … ¿Porqué? ¿Porquéeee?.–  y ahora ya se dirige a mí directamente porque sí, porque soy la única que está ahí, nada personal al menos, quiero pensar.

Y no me queda otra que levantar la cabeza y dejar que descargue conmigo todos los sapos y culebras que salen de su boca. La miro escéptica; las cejas arqueadas, en modo nomepuedocreerloqueestoyviendo y la boquita fruncida, con esa expresión que pone uno cuando le da miedo que su interlocutor (monologuista, en este caso) le vomite su rabia encima.

… ¿Porqué? ¿Porquéeee?… ¿Porqué todas las tallas 38 no son igualeeeesss?…. ¿Porqué no tenéis más que la tallaaaaa 40?… ¿Porqué no hacéis la XL?… ¿Porqué la pequeña es tan pequeñaaaaaaa?…. … ¿Porqué? ¿Porquéeee?…

Y me mira con los ojos fuera de las órbitas; aunque lo único que consigue es que su hija vuelva a meterse de nuevo corriendo en el probador, con esa 38, que no le acaba de quedar bien, a medio abrochar, intentando que el arrebato iracundo de su madre afecte lo menos posible a su imagen pública.

… ¿Porqué? ¿Porquéeee?…

De pronto, me encuentro respondiéndole a la señora: … ¿Porqué? ¿Porquéeee?… ¿Porqué tengo que aguantar semejantes escenaaaas?… ¿Porqué no puedo encontrar un trabajo de lo mío en lugar de aguantar aquí bochornos como éste por parte de alguien que nunca perdió la vergüenza porque nunca la tuvo?… ¿Porquéee no me llaman yaaa y me libro de seguir doblando ropa para gente como túuuuu? Pedazo de animaaal… ¿Porquéeee no me toca ya la quinielaaa y me pierdo en Pernambuco un ratoooo?…. … ¿Porqué? ¿Porquéeee?…

Pero no, mejor me callo. Consigo desarquear las cejas y desfruncir los labios, poner cara de nada (que es más difícil de lo que parece) y con un tono de voz que denota un grado de emoción igual a cero absoluto, contesto:

Pues no tengo la menor idea, señora, pero le aseguro que yo, soy la que menos culpa tiene.- y tal cual, dejo de mirarla y vuelvo a doblar jerséis, que es lo mío.

Con la emoción del momento se me había olvidado… Al que al fin llamaron es a Wap, que empieza el lunes en su nueva empresa (que mola un montón) y cuya llamada me deja dormir más tranquila por las noches, mientras contemplo la posibilidad de profesionalizarme como mantenida.

Por lo demás, este mes vuelvo a hacer de Carrie B. (como dice Eru) por aquí.

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…Agyness no puede ser pescatera!

        Amelchen, con la que compartí Máster el año pasado vuelve a buscar trabajo otra vez y, es lo que tienen las sustituciones, que se acaban… Este viernes tiene una sesión de fotos medio de prueba (mútua) con un fotógrafo y es la primera vez que hace de estilista emancipada, así que está bastante nerviosa. Me contaba el otro día que incluso soñó que sus padres la acompañaban a los showrooms, porque como era su primera vez, no quería ir solita… Y claro, la sola imagen de sus padres entrando en cualquier showroom que conozco y diciendo: Aquí te traigo a la nena, que tiene su primera sesión… (añádesele el tonito de madre emocionada) en plan “primer día de guardería” me pareció de lo más chistoso.

        Pero nada más contarme esto recordé lo que había soñado yo. Como si su surrealismo, de pronto, hubiera activado el mío, recordé que yo también había soñado algo bastante extraño aquella noche…

… Y es que, andaba yo con Wap, de compras por el mercado (¿?) de la Boquería en Barcelona y entre María-que-me-lo-quitan-de-las-manos y Mira-que-boquerones-te-traigo-hoy veo una cara conocida detrás de un mostrador. Y me acerco a hablar con ella y, lo normal: Nena, cómo tú por aquíPues mira, de compras… Pero y tú ¡!¿que haces aquí entre el pescao?!… Pues nada, que esto de la moda está muy mal… Dímelo a mí que estoy en un sinvivir esperando una llamada…

Que te sea leve lo de los boquerones… – le digo mientras me despido, y le doy dos besitos. Pobre, si en el fondo ella es un sol, y se merece currar como la que más. Que no es de mis preferidas está claro, pero tiene algo, y eso es lo que importa, y me sabe mal verla entre pececillos y crustáceos, con la redecilla en la cabeza.

Wap que se había quedado rezagado mirando no sé qué, me alcanza:

¿Era amiga tuya?

Sí ¿no la conoces? Es Agy, pobre, por lo visto tampoco encuentra trabajo… – le explico.- Lo tiene más crudo que yo, parece…

        Y desaparecemos entre el gentío, dejando atrás a Agy(ness Deyn* ¡por supuesto!) cortando el bacalao en el sentido más literal de la palabra. Eso sí, ravera y de House of Holland hasta para venderte una pescadilla…

        * Agyness Deyn es una modelo británica que entra dentro de las grandes revelaciones del año pasado. Con campañas como Armani, Burberry, House of Holland y mil Vogues y demás, creo que queda patente la frikada de encontrármela trabajando como pescatera (con todísimos mis respetos a las pescateras!)

        Y hasta aquí, la muestra de hoy de porqué necesito tanto esa llamada. Por cierto, mientras espero noticias de B, mañana a primera hora: segunda entrevista con A.   A veces, tengo la sensación de estar en el casting para Operación Triunfo o algo así…

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