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…señales divinas (Vincent Gallo vs. Ali G)

Justo el día que decido volverme indie, me encuentro con Vincent Gallo (el colmo de lo indie; qué digo, el indie hecho hombre) en la puerta del gym y rápidamente lo interpreto como una señal divina de que, al fin, he elegido el buen camino.

Pero hoy, al volver, Ali G ha sustituido a Gallo en la sala de máquinas…y claro, una ya no sabe que pensar con esto de las señales divinas.

Con cadena (ydiosquécadena) de oro, y sin quitarse el gorrito de lana ni el paso de perdonavidas se puso delante del espejo a hacer pesitas, bueno pesazas, que mientras él corría el riesgo de que le petara la carótida, por la presión, ahí mismo, levantando 24 kgs con cada brazo (que son 48kg, que es lo que peso yo, Dios…) le veía mirarme de reojillo por el espejo las mancuernas (habráse visto semejante nombre…) de 2kgs que yo estaba levantando:

…y bueno, ¿qué quieres? Si yo no he venido a convertirme en un Madelman, que lo único que quiero es quemar el par de Ferrero Rocher que me he comido hoy…

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…aires de cambio (que me vuelvo indie!)

       (*)

        Hablo con Jani mientras preparo la mochila para irme al gym y le enseño mis últimos descubrimientos musicales del momento:

¡¿No te encantaaaan?! …nanana ramalamadingdooooong…- no me sé la letra, así que me invento la mitad.

– Pues que quieres que te diga, que a mí me gusta más Bryan Adams…

– Pues no me digas más… – le digo.- creo que me voy a volver indie.

– ¿Eing?

– Sí, me apetece ser medio punki, ya sabes, teñirme el pelo de rubio platino, tirando a blanco y pintarme los labios rojos… ser punki**…

– … – sé que se calla para medir sus palabras.- ¿y tatuajes? ¿también te harás alguno?

– ¡Qué dices! Si esto se me va a pasar en seguida… .- meto mis zapatillas en la bolsa, a la vez que me doy cuenta de que ya hace siete años que las compré (ya no tengo edad de que el pie me crezca, y del deporte precisamente no se me desgastan mucho). Siete años, son mucho años. – Dios… necesito un cambio…    

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         * Sí, el vídeo es de Jem y los Hologramas! Ni Heidi, ni Marco, a mí los dibujos que me gustaban eran éstos. Yo quería ser Jem, claro. Ni me acordaba de esta serie hasta que, buscando esta canción encontré este montaje y casi me da un soponcio del flashback! Lo dicho… nanana ramalamadingdooooong!!

         ** No confundir punki con punk.

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…que no decaiga! (mañana de disección)

         Se acabó la colección. Ahora mismo todos mis dibujitos andan dando vueltas por el mundo para volver ya materializados en las prendas que siempre pensé. O en algo que se le parezca. O quizás en algo que no. Nunca se sabe. Cruzaremos los dedos para que cualquier coincidencia no sea pura casualidad.

        Dos días en Madrid, como premio, descanso y puente: 3 en 1. Una que es apañá. Y mientras preparo el viaje me siento medio Paris Hilton.

¿A qué vas a Madrid? ¿Por trabajo? ¿Por vacaciones?

Nada, a un cumpleaños…

        Sin dormir apenas nos subimos en el avión y el piloto nos informa de que hoy sí es preciso apagar todos los móviles (¿y los demás días?) porque debido a la reducidísima visibilidad (100metros) en Madrid cualquier interferencia mínima puede ser problemática, y que en el caso de no poder darnos pista tendríamos que aterrizar en el aeropuerto más cercano: Valencia (¿!?).

        Sin interferencias ni demás percances aterrizamos donde y cuando toca. La temperatura exterior es de cero grados, informa el piloto de nuevo. Concentro en una mueca todo mi pavor ante semejante inclemencia; echo un vistazo a mis bailarinitas y mi vestidito corto: …que le voy a hacer si yo, nací en el Mediterráneo…

        Esperamos en la puerta de un Corte Inglés a que venga a buscarnos Sebas, al que yo recién conozco y al que Wap reconoce tras doce años de desencuentro. Él es el cumpleañero y, por extensión, el motivo de nuestro viaje. Cuando nos reponemos del jet lag (es lo malo de los vuelos a horas intempestivas) nos enseña un Madrid bien fresquito, nublado y repleto de guiris que, guía en mano, peregrinan de una zona it a la otra. Nosotros no, nos integramos la mar de bien y sólo paseamos, que estresa mucho menos, y con 48h que vamos a pasar aquí, no está la cosa como para ir con prisas; aunque tengo una parada obligatoria en la capital y es una cita con Sunny, que vale mil veces más que el oso y el madroño (juntos!). Resulta que Nakashima también anda de turismo por aquí estos días, así que aprovechamos que en realidad vivimos en pueblos vecinos en Barcelona para tomarnos una Coronita juntos a 600kms de nuestras respectivas casas: momentazo friki donde los haya.

        Y por lo demás, lo normal pa’ un cumple: música, caipirinhas y desconocidos de los que dejan de serlo en un momento. Una actuación improvisada de música en directo, bailes de algunos espontáneos, un chico la mar de majo que me informa de que Wap está muy bueno (gracias cielo, lo sé) y la súplica de que la fiesta no decaiga hasta las 6 que volvamos a coger el vuelo de vuelta, que para dormir dos horas, mejor ya no dormir.       

       Y tan profundamente me duermo en el vuelo que me despierto sobresaltada por el exceso de movimiento pensando que el avión está cayendo en picado o algo así, pero nada más lejos de la realidad, resulta que, a pesar de haberme dado tiempo a pasar al menos cuatro fases REM desde el embarque, sólo estaba despegando. Duermo el resto del vuelo, el resto de la mañana, de la tarde y del día. Que no estoy acostumbrada ya a fiestas y trasnoches y ando medio catatónica.

        Además, hoy tengo entrevista. Llego híperpuntual; debe ser la desesperación por encontrar un trabajo ya, porque en mi estado normal de ser, estás cosas no sucedían o, en caso de suceder, no se repetían jamás dos veces seguidas. En fin, dos horas y media de mi valiosísimo tiempo ocupadas en:

_ hacer psicotécnicos (tres, para ser exactos)

_ un cuestionario con preguntas del estilo: cual es tu mejor recuerdo de la infancia? cual ha sido el momento más triste de tu vida? (no, en serio, no quieres saberlo), y el más alegre? (porqué aquí era incapaz de recordar nada contundente?), a quién admiras y porqué? a quién detestas y porqué?

_ y una entrevista personal aún más incisiva: a qué se dedica tu padre? y tu madre? hermanos? cuántos? a qué se dedica? estado civil? soltera? pero con pareja? y a qué se dedica él? y qué tal va la relación? cuánto lleváis juntos? pero, aún así, dices que vives con tus padres, no? …ajá…

         Dos horas y media.

         – Ahora cuando acabes todo me acompañas que te haremos una foto.

         Me río, hasta que me doy cuenta de que mi interlocutor no.

         – Ah, ¿pero de verdad?

         – Claro – ni una mueca, ni un esbozo de sonrisa, no entiende mi estupefacción.- Para el expediente.

         A punto estoy de preguntarle si quiere que le plante mi huellita en algún sitio o si ya la sacará él mismo del bolígrafo que estuve usando, o igual me da un palito como los del CSI para dejarle ahí una muestrecita de mi ADN. Me abstengo de preguntar, sonrío para la foto y me voy. En cuanto me subo en el ascensor me siento diseccionada en el sentido más literal de la palabra: absurda, ridícula y patéticamente manipulada. Le hubiera dicho hasta el color de mi ropa interior si me lo hubiera preguntado. Sólo pensaba: no tengo porqué contestar a esto, tengo derecho a no contestar, no influye en mi trabajo. Pero no podía dejar de responder a todo pensando que igual me quedaba sin el puesto por eso.

         Y ahora resulta que existe una base de datos donde se han almacenado para la posteridad el recuerdo más triste de mi vida, el más alegre, y el mejor de mi infancia, la marca de mi coche y los estudios de Wap, la edad de Bic y demás cosas absurdas que por lo visto compiten con mi formación, mis idiomas o mi experiencia laboral.

         En fin, que igual resulta que me llaman; dame diez días, me dijo. 

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